El club concede el tercer «Dorsal de Leyenda» a Marcelo Campanal

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El Sevilla homenajeará a Marcelo Campanal el 22 de noviembre con el tercer «Dorsal de Leyenda», según se pudo conocer anoche en el programa «A Balón Parado», de Sevilla FC TV. Hay que recordar que ésta es la máxima distinción que el club da a sus exjugadores y que, desde su instauración en junio de 2009, se han entregado dos dorsales, a sendos gigantes del pasado de la entidad: Juan Arza y José María Busto, delantero y portero del Sevilla campeón de Liga en 1946 y de Copa en 1948.

El acto de entrega del «Dorsal de Leyenda» se convierte en un homenaje en toda regla al mito reconocido en cuestión. En el caso de Arza se realizaron varios vídeos conmovedores y se invitó al acto a todos sus familiares, mientas que con Busto se reunió a numerosos porteros históricos de la entidad, con Andrés Palop a la cabeza.

Con esta distinción, el Sevilla pretende dar realce a su pasado y sobre todo reconocer en el momento oportuno, no cuando sea demasiado tarde, los méritos y carrera de aquellos que lo dieron todo en el club.

Y en este ocasión le toca a Marcelo Vaquerizo Campanal, Campanal II, un central diferente, un atleta vestido de corto que jugó en el Sevilla 16 temporadas en los años cincuenta y sesenta siendo la pesadilla de los mejores delanteros del momento. Nunca logró un título, pero fue subcampeón de Liga en una ocasión y de Copa hasta en dos. Su grandeza le hizo invencible e inconmensurable, grande entre los grandes y, según algunos historiadores, el mejor defensa que jamás vistió la camiseta del Sevilla. Campanal tiene un currículum envidiable: disputó en el Sevilla 403 partidos de competición oficial, sólo superado por Juan Arza, Pablo Blanco y Manuel Jiménez. Junto a ellos es el único que sobrepasa la cifra de los 400 encuentros.

Además, con la selección española fue internacional fijo desde 1952 y 1957, siendo incluso capitán. Fue el héroe de Turquía, el único jugador que, a sus 22 años, plantó cara a los turcos en Estambul, que le plantearon una verdadera encerrona el 14 de marzo de 1954. Encarnó el mito de la furia española. Por todo ello y por su capacidad de superación, en 1954 fue designado mejor deportista del año.