Monchi se abona una pretemporada más a firmar centrocampistas

Por  8:09 h.

Una temporada más el Sevilla se ve obligado a reforzar su centro del campo. Las evidencias mandan y las principales carencias del equipo en el curso recién acabado han estado en la medular. A nadie debe sorprender, pues ésta ha sido una constante en todas las temporadas desde que Del Nido tomó las riendas del club a finales de mayo del 2002. De hecho su primer desembolso como presidente fue para firmar al centrocampista gallego del Real Zaragoza Marcos Vales, por el que se pagaron 150.000 euros. Ese mismo verano también llegó, procedente de la U. D. Las Palmas y sin necesidad de traspaso alguno, Vinny Samways. Si el rendimiento de estos dos fue menos que discreto, el inglés sólo duró unos meses y el canterano deportivista sólo dejó destellos de su clase y un gol que dio el triunfo en un derbi en Heliópolis.

Nada que ver con las prestaciones de los medios firmados al curso siguiente: Martí, que llegó libre del Tenerife, y Baptista, por el que se pagó al Sao Paulo 2,4 millones de euros. El balear fue un fichaje muy rentable a tenor de su rendimiento y el reconvertido en segundo punta por Caparrós lo fue también por lo que ofreció en sus dos años como sevillista, en los que anotó cincuenta goles y por multiplicar por diez lo invertido en su traspaso al Real Madrid.

En el verano de 2004 llegaron a Nervión Jordi López, procedente del Castilla, y el internacional brasileño Renato. Por el primero se pagaron medio millón de euros, mientras que el Santos percibió algo más de seis millones por el que todavía permanece en el plantel sevillista. El medio catalán cumplió con discreción e incluso se rentabilizó su venta posterior al Racing; mientras que Renato, pese a mostrar ciertos altibajos y sufrir algunas lesiones, sigue siendo un fichaje rentable, pues ha estado presente en todos los momentos gloriosos del Sevilla de nuestros días.

También pasará a la historia del club de Nervión el salernitano Maresca. Llegó en julio de 2005 para el Sevilla de Juande tras pagarle a la Juventus tres millones de euros. Fue faro del equipo que ganó en Eindhoven la primera UEFA y luego fue perdiendo protagonismo en el equipo en las tres campañas siguientes para ser vendido al Olympiacos el verano pasado.

Más efímero, pero rentabilísimo, fue el paso de Poulsen. Llegó libre en julio de 2006 y se marchó dos veranos después a la Juventus con cuatro títulos —en los que fue una de las piezas clave del equipo—y dejando diez millones de euros en las arcas.

Otra operación que dejó una notable plusvalía en las cuentas del club de Nervión fue el fichaje del Mali Seydou Keita. Su fichaje procedente del Lens en el verano de 2007 supuso una inversión de cuatro millones y medio de euros y su rendimiento fue notable en la única temporada de militancia sevillista, por lo que el F. C. Barcelona fijó sus ojos en él y acabó desembolsando lo que figuraba en su cláusula de rescisión, catorce millones de euros.

Se rompe la dinámica

Pero esos aciertos plenos, en lo deportivo y en lo económico, se quebrarían hace dos años. Se siguió pescando en el caladero futbolístico francés, pero ya no se encontraron gangas. Traer al «gordito» —pesaba cerca de cien kilos cuando pasó reconocimiento médico— Romaric del Lemans costó nueve millones de euros y dos y medio convencer al Racing para que dejase venir a Duscher. Pese a que ambos fueron titulares en su primer año su rendimiento no pasó de discreto en el argentino y estuvo muy por debajo de lo esperado en el marfileño. Esas primeras impresiones han ido a peor en la campaña recién concluida y ambos cuentan como descartes para la próxima campaña. Lo más preocupante es lo de Romaric, aunque mantiene cierto cartel en Francia y el escaparate mundialista podría facilitar una salida que no dañara sobremanera la tesorería, a tenor de lo invertido hace dos años.

Sí se acertó, después de apostar fuerte el pasado verano, con el fichaje de Zokora. Jugador contrastado y que, pese a sus limitaciones técnicas, ha cumplido con creces con lo que se esperaba de él.

En cualquier caso todo apunta a que se firmarán un mínimo de dos centrocampistas en las próximas semanas. Se da casi por hecho que uno de ellos será el madrileño Borja Valero, tras su notable temporada en el Mallorca. Sus condiciones concuerdan con lo que busca y necesita el Sevilla