Montanier, un entrenador poco conocido que apunta a revelación

Por  21:06 h.

Ha llegado a la Liga española sin hacer mucho ruido, de una forma tan discreta que su nombre aún no es de dominio público. Es Philippe Montanier, el nuevo entrenador de la Real Sociedad, próximo rival del Sevilla y una de las sorpresas del presente, y todavía incipiente, campeonato.

Pocos podían esperar que el conjunto donostiarra, que la temporada pasada no aseguró su permanencia en la máxima categoría hasta la última jornada, arrancara ésta como lo ha hecho: venciendo en Gijón y logrando un inesperado empate en Anoeta ante el todopoderoso Barcelona. Estos cuatro meritorios puntos pueden ser un aviso de las posibilidades de un equipo que, sumido en un proceso concursal, sólo ha reforzado su plantilla con las cesiones de Carlos Vela (Arsenal) y Mariga (Inter de Milán), y que ha hecho una decidida apuesta por la cantera.

Montanier, de 46 años, es el entrenador idóneo para un proyecto así. Portero en varios equipos antes que entrenador, se empapó en sus inicios de la filosofía del Nantes, club que se distingue por una elogiable confianza en los jóvenes valores. Su nombre empezó a ser tenido muy en cuenta en el balompié galo cuando, en cinco años, ascendió al Boulogne desde las divisiones regionales hasta la Ligue 1. Después se hizo cargo del modesto Valenciennes, al que dirigió en las dos últimas campañas, dejándolo el año pasado en una histórica décima posición. Varios equipos franceses de prestigio lo tentaron, pero él tenía claro que el siguiente paso en su carrera debía darlo en España.

Alumno de Raynald Denoueix, quien a punto estuvo de ganar la Liga con los blanquiazules en una fantástica temporada 2002-2003 —quedó a dos puntos del Real Madrid, con jugadores como Nihat, Kovacevic, Karpin, Xabi Alonso o De Pedro en su plantel—, Montanier destaca por ser un entrenador metódico y meticuloso que quiere que sus equipos traten el balón con cariño.

A diferencia de su predecesor, Martín Lasarte, no le ha temblado el pulso a la hora de dar la alternativa a los jugadores más prometedores del Sanse, primer filial de la Real. No en vano, el central Íñigo Martínez y el mediocentro Asier Illarramendi, que los más atrevidos de San Sebastián llegan a comparar con Xabi Alonso, han jugado todos los minutos en los dos primeros compromisos ligueros, en los que, además, otro canterano olvidado hasta ahora, Agirretxe —debutó hace seis años con el primer equipo, pero nunca tuvo continuidad—, ha marcado tres de los cuatro goles convertidos por el equipo hasta ahora.