Nicolás Terrados, un fisiólogo con una hoja de servicios intachable

Por  21:21 h.

El Sevilla ha dado otro paso. Ha contratado como fisiólogo a Nicolás Terrados, ex médico del equipo ciclista ONCE. Se trata de una petición expresa del nuevo entrenador, Marcelino, con el que Terrados lleva colaborando cinco años.

Nico Terrados es un especialista de prestigio en fisiología del deporte que nació en Jaén y reside en Oviedo. Su currículo incluye pasajes de nivel: cursó un master en el Instituto Karolinska (el organismo que concede el Nobel de medicina), es profesor de la UNED, del Comité Olímpico Español (COE) y de la Universidad de Oviedo. Ha participado en más de cien publicaciones relacionados con el deporte y sus variantes físicas y actualmente dirige el centro regional de medicina deportiva en Asturias.

Propietario de una hoja de servicios intachable, su fama, sin embargo, llegó por una vía inesperada para él: el ciclismo. Fue el médico oficial del equipo ciclista ONCE durante su prolífica y exitosa carrera en los noventa. Trabajó a las órdenes de Manolo Saiz desde 1989 a 1998. Diez temporadas en las que el ONCE era una de las entidades deportivas con mayor reputación en España. Zülle, Jalabert, Mauri y tantos otros ciclistas que compitieron contra el fenómeno Induráin.

Terrados lució a gala durante su estancia en el ONCE que este equipo nunca dio un positivo con él. Y así fue. El primer caso del ONCE relacionado con el dopaje fue Curro García, el abulense que se hizo adicto a la ancepramona, un estimulante que le quitaba el hambre. Pero entonces ya no estaba Terrados en la estructura del equipo. Se había marchado dos años antes obligado por las circunstancias.

Ocurrió en el desdichado Tour de 1998, el del Festina, el que enseñó el mundo subterráneo y acabó con la ilusión. Terrados fue detenido dos noches por la policía francesa después de registrar las pertenencias del equipo en un hotel de Chambery. El médico que había estudiado en Kenia la fisiología de los mediofondistas africanos, en Escandinavia los métodos de preparación de los esquiadores de fondo y había sido pionero en la investigación de los entrenamientos en altitud, comenzó un calvario judicial en Francia que se saldó dos años después con su exoneración. Recibió como indenmización 0,15 euros.