«El Niño» sigue aumentando su duende

Por  23:30 h.

Corría el 11 de julio de 2010. Toda la España futbolística –y la que no, también– estaba clavada delante de un televisor para presenciar el instante más importante de la historia del fútbol patrio. Minuto 116 de encuentro entre España y Holanda, segunda mitad de la prórroga, cuando Jesús Navas caza un balón suelto en las inmediaciones del área de Casillas para iniciar una de sus clásicas y veloces carreras buscando el área rival. La historia ya la conocen: balón para Cesc, éste se lo devuelve a Navas que abre a Torres, el madrileño intenta colgar un balón para Iniesta pero la defensa holandesa lo intercepta, el rebote lo recoge Cesc para servir a Iniesta un balón en el que el tiempo se paró más de lo normal hasta que, este manchego la mandó al fondo de la red. Campeones del Mundo.

Jesús Navas cumplía un sueño que durante tantos años se veía imposible. Tras seis temporadas en las que El Niño se hacía mayor a pasos agigantados, el palaciego era partícipe de un logro nacional en el que su concurso estuvo dudoso. Sin embargo, estuvo luego un mes durmiendo con la medalla de campeón. Tras superar sus problemas personales para permanecer concentrado lejos de los suyos (recuerden aquellas huidas de las concentraciones del Sevilla), el futbolista del conjunto de Nervión, capitán y estandarte de su cantera, se ha erigido en uno de los recursos de Vicente del Bosque para desatascar situaciones comprometidas. Aquella en Sudáfrica lo era y la del pasado lunes ante Croacia, también.

Con protagonistas casi calcados al de aquel tanto que dio a España su primer título mundial, en este caso le tocó a Iniesta hacer de asistente sobre Navas, que sólo tuvo que empujarla. Si bien es cierto que el partido del palaciego no había sido tampoco una obra maestra, sí le sirvió a España para mostrar algo diferente. El Duende de los Palacios, como le bautizaron dentro del club, se marchó de su marcador en varias ocasiones, aunque no encontrara rematador a los centros que ponía desde la línea de fondo para adelantar a España.

Y es que el sevillista es uno de los habituales entre los que calientan en la banda cuando las cosas no pintan como a esta selección de clase le gustan. De hecho, con el encuentro del lunes, Navas se situó a un solo encuentro del futbolista del Sevilla con más internacionalidades con España, el elegante Francisco, que sumó hasta 20 encuentros con el combinado nacional. Sin duda, esta es un cifra que, si no ocurre nada raro, Jesús Navas superará en poco tiempo, por lo que añadirá un nuevo hito a su ya de por sí enorme historial. Sin embargo, el tanto que el extremo anotara ante Croacia ya ha entrado también en la historia al ser el primero que un sevillista anota en una fase final de la una Eurocopa con España.

La «protección» de Ramos

Para explicar la rápida adaptación de Navas a la selección y la buena sintonía que mantiene con sus compañeros es clave acudir a otro producto de la fábrica de la Carretera de Utrera, jefe de la defensa del Real Madrid y pilar básico en la zaga de España, Sergio Ramos.

Amigos desde la infancia en los escalafones inferiores del Sevilla, el futbolista de Camas ya dejó claro antes de que su compañero se decidiera si ir o no con la selección española que «si Jesús viene a la selección, le protegeré». Y así ha sido, en la concentración del combinado nacional, tanto en Sudáfrica en el 2010, como ahora en Polonia, es habitual verles juntos y comparten habitación. El jugador madridista se alegró mucho del tanto de su amigo, y simbolizó pronto el lazo de amistad que los une en las redes sociales. El defensa colgó en Twitter una foto de ambos y un mensaje de cariño en el que aseveraba que «a mi Enano lo quiero yo y el que no lo quiera le de un doló».

Sin duda, Jesús Navas está en la cúspide de su rendimiento deportivo, aunque visto lo visto con el menudo extremo sevillista, nunca se puede asegurar que haya alcanzado la cúspide de su carrera. Su matrimonio y su futura paternidad han terminado de instaurar en él una calma y un sosiego que traslada a su vida profesional.

La mejor noticia para el sevillismo que ha vivido una temporada amarga pero que sabe que El Niño nunca les falla, y que difícilmente saldrá de un club en el que, se siente a gusto y disfruta de su profesión cerca de los suyos. La grada seguirá disfrutando de ese niño que aumenta su duende.