Imagen del estadio Sánchez-Pizjuán
Imagen del estadio Sánchez-Pizjuán

El ‘nuevo’ Ramón Sánchez-Pizjuán como escaparate para el fútbol

El club podría obtener beneficios económicos y de imagen si se le conceden las finales de la Copa del Rey y la Liga Europa que ha solicitado

Por  3:30 h.

Lleva un par de años el Sevilla remozando su estadio, el Ramón Sánchez-Pizjuán, para adecuarlo al nivel que ha adquirido en lo deportivo y ser un referente en Europa para todos aquellos clubes que lo visiten en las múltiples citas europeas que tienen los nervionenses temporada tras temporada. Las obras avanzan a pasos agigantados y ya poco se parece exterior e interiormente al que lucía hace sólo dos campañas atrás. Y para celebrar esta remodelación completa y darle el boato y la visibilidad completa al mundo del fútbol, la entidad ha solicitado dos finales en las próximas temporadas: una en la Copa del Rey y otra en la Liga Europa.

La de la Copa del Rey fue solicitada para esta misma temporada, pero la RFEF ya tenía comprometida la final para el Vicente Calderón, que esta temporada se despide como sede del Atlético de Madrid. Así, la junta actual de la Federación española le prometió al Sevilla albergar la de la temporada 2017-2018, siempre y cuando no varíe la composición de dicha junta en próximas elecciones. En caso de llevarse a cabo esta promesa, el Sevilla albergaría por segunda vez en su historia una final de la Copa del Rey en su estadio, puesto que el 10 de mayo de 1925 el campo de la Victoria acogió la final entre el F. C. Barcelona y el Arenas de Gecho (2-0).

Una final de la Copa del Rey la organiza la RFEF, pero el club anfitrión aporta mucho personal y infraestructuras, por las que recibe una compensación económica que alcanza los dos millones y medio de euros. Además, las últimas finales de la Copa del Rey han reportado a las ciudades que la acogían entre ocho y diez millones de euros en gastos de restauración, transportes, hoteles y turismo en general.

Por otra parte, el club de Nervión ha solicitado acoger en el Ramón Sánchez-Pizjuán la final de la Liga Europa, su torneo fetiche, de la temporada 2018-2019. Sería un premio para el equipo que más veces ha ganado esta competición, y que ahora pretende codearse de manera habitual en la hermana mayor de la UEFA, la Liga de Campeones. En su anterior denominación, la Copa de la UEFA, el estadio de la Cartuja ya acogió la final entre el Celtic de Glasgow y el Oporto, que acabaría llevándose a Portugal el equipo de José Mourinho. El Sánchez-Pizjuán competirá con estadios como Hampden Park (Glasgow), Besiktas Arena (Estambul), Dinamo Arena (Tiflis) o el Arena Stuttgart (Stuttgart).

Sin embargo, las declaraciones de interés no son candidaturas firmes, y las propuestas finales se tendrán que enviar con sus respectivos dossieres antes del 6 de junio de 2017. El Comité Ejecutivo de la UEFA seleccionará la sede definitiva en septiembre de 2017. Las ventajas de acoger un evento de esta magnitud son innegables. Periódicos, televisiones y miles de perfiles en la red se hacen eco durante semanas de la final, y por ende, de la ciudad que la alberga. Se estiman unos beneficios para la ciudad de unos 20 millones de euros, obtenidos de los gastos que realizan las dos aficiones que acuden en masa a presenciar dicha cita. El Sevilla FC, obviamente, cede el control de su estadio a la UEFA, que es la que organiza la cita, pero también ve remunerada su aportación.

Obviamente también existen inconvenientes, como la posible llegada de aficionados conflictivos, y el correspondiente gasto público en seguridad, adecuación y preparación de las fan zone, o limpieza. Sea como fuere, en el Sevilla quieren proyectarse al mundo como un club de primer orden mundial y, para ello, su casa es el mejor ejemplo de renovación, modernidad y fútbol. Otra cosa será que, en lo deportivo, el conjunto sevillista pueda aspirar a rizar el rizo y jugar alguna de estas finales como anfitrión. Pero eso, como lo de las sedes, es ahora mismo jugar a futurólogos. El tiempo dirá.

La única final europea en Nervión, en 1986, y en la Copa de Europa

El Ramón Sánchez-Pizjuán tiene el honor de haber acogido una final europea, la única hasta el momento. Fue en el año 1986, en una Copa de Europa que se disputaron en Nervión el F. C. Barcelona y el Steaua de Bucarest. El conjunto español era claro favorito, con teórica superioridad en el campo y aplastante mayoría en la grada. Sin embargo, el campeón rumano supo aguantar durante el partido para, en una tanda de penaltis en la que el portero Duckadam pasó a la historia de su país al detener tres penaltis, llevar el único título europeo para Rumanía. El cancerbero es conocido como «el Héroe de Sevilla».

Jaime Parejo

Jaime Parejo

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Jaime Parejo

@Jaime_Parejo

Periodista deportivo del diario ABC de Sevilla. Escribo, sobre todo, del Sevilla F.C.
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