Para sentirse aún más orgullosos a la vuelta…

Por  11:05 h.

El Barcelona espera con toda su artillería y su gente aguarda la inspiración de alguno de sus cracks. Normalmente es Messi el imparable, pero puede ser la noche de Xavi, o de Iniesta, o de Villa… Quién sabe. Con esa bendita incertidumbre, la de saber quién romperá esta vez los moldes, acude el aficionado barcelonista a su estadio un partido y al siguiente también, sabedor además de que el petardazo siempre posible porque esto es fútbol pero minimizando tal opción por la confianza justificada que genera la grandeza de su equipo. Debe de ser una gozada ir al fútbol sin agobios y soñando con un nuevo gran espectáculo, absolutamente imprevisible pero muy probable sea cual sea el adversario que toque.

Y toca hoy el Sevilla, que juega en casa del más grande. En el Camp Nou. Un extraordinario escaparate para dejarse ver, para lucirse y para confirmarse como el grande que Pep Guardiola afirma que ya es el cuadro nervionense. El técnico catalán no tuvo más flores para echarle al conjunto sevillista, pero no hay que recrearse en el elogio ni un solo minuto porque ahí, en Arístides Maillol, te regalan los oídos pero luego te machacan las meninges si te descuidas. Pep pone el respeto y la consideración y luego llegan sus chicos, despliegan sus habilidades sobre la verde pista de patinaje artístico en la que convierten cualquier césped y si pueden hacer ocho goles, los hacen. Sin piedad. Así que no hay que quedarse con otra cosa que no sea la fantástica capacidad creativa del Barça y la dificultad que supone tratar de estar a su altura, más si hay que jugar en su casa.

Gusta hasta que se sufre

Es por lo tanto un partido hermoso en los prolegómenos porque a los futbolistas les gusta ir a estos estadios y medirse a estos contrarios mientras que a todo aficionado le encanta ver a su equipo enfrente de los más fuertes. Pero después de todo eso hay mucho fútbol que parar y por lo tanto un buen rato de sufrimiento, pues como dice Marcelino, los planteamientos no bastan por cuanto el Barça acaba siempre metiéndote en su campo.

Ante tal convicción, el asturiano ha decidido alterar su esquema «innegociable» y dejar por un día el 4-4-2 para pasar a un 4-3-1, según anunció ayer. Si hay que pasar mucho tiempo en el campo propio, que sea con una molesta acumulación de hombres para tratar de cerrar esos pasillos mágicos que los blaugranas acaban encontrando con sus recitales de toque. Y si hay que correr mucho detrás de la pelota, que haya que recorrer menos metros por la presencia cercana de un compañero. Eso sí, el ataque, cuando se pueda plantear, será muy exigente y necesitará muchísima velocidad. Por eso hay que apostar por la presencia de Manu del Moral en el once en detrimento de Kanouté. La opción resulta menos convincente si necesariamente ha de ir acompañada de la alineación en la banda izquierda de Armenteros, ya que éste no ha firmado hasta la fecha una actuación convincente y la plaza de esta noche no es la más adecuada para un futbolista con dudas. La precisión es la vida. Faltarán el sancionado Spahic y los lesionados Negredo y Perotti, mientras que la novedad en la convocatoria fue Luis Alberto. Ojo.

En el Barça no hay lista de convocados ni falta que hace. Jugarán Messi y diez más. Ya volvió el otro día Iniesta y puede hacerlo hoy Cesc. Qué más da, si será igual de difícil.

Barcelona: Valdés; Alves, Mascherano, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro, Messi y Villa.

Sevilla: Varas, Cáceres, Alexis, Escudé, Fernando Navarro; Navas, Medel, Trochowski, Rakitic, Armenteros y Del Moral.

Árbitro: Iturralde González (Comité Vasco).

Estadio: Camp Nou.

Hora: 22.00 (laSexta)

Redacción

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