«Quiero ganarme un puesto, volver con Argentina y lograr otro título en Sevilla»

Por  0:30 h.

Perotti en un entrenamiento de la pasada temporadaEs Diego Perotti la cuadratura del círculo con «copyright» de la factoría Nervión pese a su procedencia argentina, retrato robot del canterano moldeado en el semillero de la carretera de Utrera (llegó con 18 años por poco más de doscientos mil euros) al que pocas horas de vuelo en la elite le hacen falta para que despegue y ya se convierta en referencia. Es un modelo para el resto de chavales que, para más inri, cuando se acercan a la historia de este joven nacido en Moreno, Argentina, hace 22 años, se encuentran con una trayectoria dura al principio y más llana después, cuando se cruzó el Sevilla en su camino.

Cuentan, y ha podido verse en directo, que ha llegado de las vacaciones como un tiro, a una velocidad más que el resto, que tiene la espina clavada del epílogo de la temporada pasada, abortada en su caso particular por una lesión, y que piensa sacársela. Sueña Perotti con lo que ha de venir, objetivos atractivos, de gran calibre, así la Supercopa como la previa de la Champions, y no se quita la selección argentina de la cabeza. Cómo hacerlo. Maradona le dio la alternativa en un amistoso contra España y ahora será con otro nuevo míster con quien tenga que confirmarla. «Quien llegue al puesto mirará y se fijará en todas las posibilidades; a mí sólo me queda hacer las cosas bien, porque siendo así seguro que tendré opciones otra vez de regresar», comenta para ABC cuando se le cuestiona sobre el cambio de timonel de la albiceleste, a la que Perotti vio bien en el Mundial. Lástima que se le cruzara el competitivo y metalúrgico combinado bávaro, «pero hasta entonces había hecho un torneo excelente, con Messi jugando al nivel que se le exigía», estima. ¿Qué pasó entonces? «Pues que Alemania hizo un partido excepcional, todo perfecto, tanto en defensa como en ataque, y se llevó la victoria. Son cosas que pasan cuando se llega a esas alturas de un Campeonato así, y más ante una selección de ese calado, que se lo puso también muy difícil luego a España», recuerda el extremo, y se lamenta de que la tropa de Maradona no pudiera encajarse en la final: «Era lo que yo quería como argentino», soslaya.

Las pilas, cargadas

De vuelta al presente, lejanos ya los ecos de las vuvuzelas, hay que hablar del Sevilla, de una pretemporada que ha sido destacadísima en la discreción, tranquila porque no ha habido un solo problema y el equipo ha cargado las pilas con la mirada puesta en el futuro, dura travesía de 38 jornadas de Liga más los asaltos que lleguen en Europa y la Copa del Rey. «Sí, es verdad que me están saliendo bien las cosas y que el equipo hizo una buena pretemporada», conviene Perotti, y precisa a colación que «después de un mes de vacaciones cuesta mucho volver, así que estos días en Costa Ballena son necesarios para ponernos a punto para el año que viene». «Es una etapa fundamental —añade— porque es la batería para todo el año… Son muchos entrenamientos y partidos que disputar, y llega un momento en que el físico parece que ya no da para más. Cuando estás “fusilado” tienes que sacar energía extra, y ese plus para poder aguantar es el que te da la pretemporada», desgrana con la serenidad y la madurez impropias de lo que es, un adolescente que ha crecido a marchas forzadas, cambiando su casa por Sevilla tras rechazar precisamente al Atalanta, y mucho antes abandonar la disciplina de Boca para marcharse al Deportivo Morón.

Lleva dos goles en pretemporada y varias asistencias, pero más allá de los datos, que poco relieve tienen ahora, en plena fase rodaje, hay que quedarse con las sensaciones: explosividad, desequilibrio, chispa, pegada… Ha sido un foco de peligro constante por la banda siniestra, donde esta temporada, tras la salida de Adriano, se alternará con Capel. Babor es para los dos tocayos. Sana competencia. «Siempre dije que con Diego tengo una gran relación, nos llevamos muy bien, vivimos cerca y a veces nos vamos juntos a comer. Luego, en los entrenamientos y los partidos es lógico que cada uno demuestre que tiene ganas de jugar y de hacerse con la titularidad, pero jamás habrá malas intenciones ni envidias entre nosotros», razona Perotti, que habla con un poso de serenidad tal que su carrera estuviera a punto de acabar. Y ni siquiera ha eclosionado. «Quiero asentarme en el once inicial, ganarme un puesto y alzar otro título con el Sevilla también sería un gran colofón tras hacernos el año pasado con la Copa del Rey, que fue el primero para mí y la verdad es que lo disfruté mucho».

Difícilmente olvidará la temporada 09-10, que ya está encuadernada en la historia: debutó en la Champions, con Argentina, ganó un título y su nombre ya empezó a reverberar en las tribunas mediáticas nacionales. Sólo la lesión ante el Xerez emerge como nota negativa. Le quitó entonces el puesto Capel, y dado que el equipo funcionó como un reloj en el desenlace de la temporada, no le sorprendería, dice, que en agosto envidara Álvarez con los mismos hombres. «La verdad es que no lo sé. Yo trabajo para ponerle las cosas difíciles al míster, porque obviamente quiero jugar la mayor cantidad de partidos posibles, pero al final la decisión es suya y es una realidad que el equipo que terminó el año pasado lo hizo muy bien, así que si empezara con ése no lo vería mal», entiende el argentino, uno más de la expedición que se desplazará rumbo a Bérgamo tras recuperarse a tiempo de una lumbalgia.