Recital de la pareja estelar Kanouté – Luis Fabiano

Por  18:45 h.

Gran victoria del Sevilla FC esta tarde ante el Athletic de Bilbao para reengancharse al tren europeo y consolidar la imagen de un equipo poderoso en casa. Kanouté, impresionante en todas las facetas del juego, y el regreso del mejor Luis Fabiano, con dos goles y un penalti provocado, doblegaron al equipo de Joaquín Caparrós en un partido loco, donde has en dos ocasiones recortó distancias el conjunto vasco. Muy buen Sevilla hasta la expulsión de Fernando Navarro, con la que comenzaron a sufrir los de Nervión.

Sevilla FC 4 Athletic 3
4 – Sevilla FC
Palop; Dabo, Cáceres, Alexis, Fernando Navarro; Konko, Renato, Romaric (Guarente, min. 85), Capel (Perotti, min. 71); Kanouté y Luis Fabiano.
3 – Athletic de Bilbao
Iraizoz; Iraola, Ustaritz, San José, Koikili; Susaeta, Javi Martínez, Gurpegui (Orbaiz, min. 65), Muniaín (Ion Vélez, min. 63); Toquero (Gabilondo, min. 58) y Llorente.
Goles
1-0, min. 35, Luis Fabiano; 2-0, min. 45, Kanouté; 3-0, min. 61, Luis Fabiano; 3-1, min. 73, Llorente; 3-2, min. 76, Llorente; 4-2, min. 78, Kanouté; 4-3, min. 92, Gabilondo.
Árbitro
Clos Gómez (C. Aragonés) amonestó a Palop, Luis Fabianoy Alexis; por el Sevilla; y a Gurpegui, Fernando Llorente y Koikili, por el Athletic. Expulsó por doble amarilla a Fernando Navarro.
Incidencias
Unos 40.000 espectadores en el Ramón Sánchez Pizjuán. Tarde calurosa y terreno de juego en perfectas condiciones.

El Athletic arrancó mejor el encuentro, disponiendo de la primera ocasión del partido y creando mucho peligro con las segundas jugadas originadas con los cabezazos de Llorente o Toquero. Luis Fabiano también amenazó con golpear primero con un cabezazo que se marchó fuera, el brasileño tenía ganas.

Sin embargo, Kanouté es el guía espiritual de este equipo. Las ocasiones sevillistas provenían de sus botas y el juego sólo era preciso si el malí intervenía en él. Precisamente de un remate fallido del espigado ariete africano llegó el gol del Sevilla FC. Luis Fabiano se encontraba con el balón suelto en el área para empalarla a media vuelta y superar a Iraizoz. El gol tranquilizó al equipo de Manzano, que empezó a tocar más el balón y a elaborar más las jugadas.

Precisamente en una preciosa elaboración entre Luis Fabiano y Romaric, el brasileño era objeto de penalti por parte de Ustaritz. Kanouté ampliaba distancias en el marcador lanzando magistralmente la pena máxima. Gol justo antes del descanso para encarrilar un partido muy de cara.

La puntilla pudo darla el equipo hispalense nada más reanudarse el partido. Capel envió un balón al poste tras un gran pase de Luis Fabiano. El once de Manzano se encontraba muy cómodo en el campo, con un Romaric que se gustaba y daba pases de gol que no terminaban de aprovecharse, y Renato cumpliendo bien con su cometido por delante de la defensa. El choque estaba más para el 3-0 que para el 2-1.

Gol de Luis Fabiano y expulsión de Fernando Navarro

Hablábamos de pases de gol de Romaric. Pues bien, uno majestuoso del marfileño a la espalda de la defensa del Athletic era aprovechado por Luis Fabiano, que tenía su noche, para superar con una preciosa vaselina a Iraizoz. El 9 de Brasil había vuelto. Minutos después, la expulsión de Fernando Navarro obligaba a guardar la ropa en defensa y no volverse loco en ataque. Los primeros minutos tras la expulsión fueron de confusión sevillista, obligando a Palop a lucirse en varias acciones.

Llorente ganó el primer balón de la noche en el área y sumó el primero para el Athletic, que recortaba distancias. Manzano movió el banquillo dando entrada a Negredo y Perotti para refrescar a su equipo, que jugaba en inferioridad. Un penalti por manos de Konko dentro del área, era aprovechado por Llorente para apretar aún más el resultado. Los nervios iban a aparecer por Nervión. La expulsión de Fernando Navarro había hecho mucho daño al Sevilla.

Sin embargo, un penalti algo dudoso señalado por Clos Gómez en el área bilbaína volvía a darle el respiro necesario a los sevillistas. Kanouté ponía tierra de por medio de nuevo subiendo el 4-2 al marcador. Como agua de mayo venía este gol porque los últimos minutos se podían haber complicado. Pero el partido seguía loco y Gabilondo recortó de nuevo distancias a dos minutos del final para poner en nuevo aprieto a la afición sevillista. El pitido final del colegiado desató la alegría y un suspiro en la grada del Sánchez Pizjuán.