Una renovación, a tiro hecho

Por  11:42 h.

Parecía claro conforme pasaban la horas y se sucedían los acontecimientos que la continuidad de Antonio Álvarez era cuestión de hacerse oficial. Los posible futuribles para ocupar el sitio del marchenero se iban cayendo, bien por no convencer del todo a los rectores sevillistas, bien por las cantidades que percibirían por sentarse en el banquillo del Sánchez Pizjuán.

Lo cierto es que los resultados (aquellos que tanto se reclamaban para defender la gestión de Jiménez) también le daban el espaldarazo definitivo a Álvarez. Lograr la clasificación para la Champions League y levantar un nuevo título han sido motivos más que de sobra para prologar la permanencia de un hombre de la casa al frente del Sevilla FC. Pero no ha sido el único claro está. En un fútbol donde los jugadores mandan más de lo que quizás debieran, el apoyo incondicional, con peticiones públicas y privadas, de la plantilla a su técnico ha sido un peso más en la balanza a favor del marchenero.

Para la directiva es una postura cómoda y barata, pero deberán reforzarla con mimbres que reparen las grietas en un barco que ha mostrado amagos de zozobrar en varias fases de la temporada. Dabo ha sido el primero, pero deben llegar varios más, sobre todo en el centro del campo, para apuntalar un proyecto que debe ser a largo plazo. La idea de fútbol del Mariscal gusta a la mayoría del sevillismo, por lo que la división de la grada parece haber pasado a mejor vida.