Retoques o un cambio más profundo

Por  0:30 h.

Pese a que el Sevilla suele ser un equipo previsor a la hora de planificar sus deberes de pretemporada —el fichaje de Dabo así lo viene a corroborar una vez más—, la política de fichajes para el próximo curso va a estar muy supeditada a lo que ocurra en las próximas semanas con dos de sus puntales: Luis Fabiano y Jesús Navas. La presencia en el Mundial del goleador paulista y del extremo palaciego viene a darle una mayor incertidumbre al asunto de su continuidad o no en el club de Nervión, ya que la estelar cita en Sudáfrica puede multiplicar la, ya de por sí alta, cotización de ambos futbolistas.

Aunque es cierto que en ambos casos el Sevilla está negociando con sus respectivos representantes la ampliación de sus contratos (a Luis Fabiano sólo le resta un año más de vinculación, mientras que la de Jesús Navas expira dentro de dos), el que dichas negociaciones fructificasen no descartaría ni mucho menos sus opciones de ser traspasados. A priori sería más factible que se produjera la salida de «O Fabuloso» porque su precio sería más asequible y porque su posible marcha está más asumida por el propio sevillismo.

Algo similar ocurrió hace cinco años con el traspaso del también brasileño Julio Baptista. Los 25 goles anotados en su primera temporada (2003-2004) ya lo pusieron en el disparadero, amén de catapultarlo a la selección absoluta brasileña, de la que sigue siendo un habitual. El Barcelona sonó como destino, pero sería el Real Madrid el que lo firmaría al verano siguiente por 24 millones de euros cuando el equipo, ya a las órdenes de Juande Ramos, se encontraba de gira por Shangai. Esa plantilla muy renovada, a la que se le habían sumado ya Palop, Maresca y Luis Fabiano, con Kanouté y Saviola (este en calidad de cedido) por llegar, sufriría tras disputarse la primera jornada de Liga la marcha de Sergio Ramos, también con destino al equipo presidido por Florentino Pérez, lo que conllevaría el fichaje in extremis de Dragutinovic. Ese traspaso —hubo acuerdo entre clubes para formalizar el pago y negociaciones previas, por lo que no se puede hablar de que el jugador se acogiese al famoso 1.006— generó cierta polémica, pero los 27 millones que dejó la marcha del defensa canterano sí que resultaron muy productivos para el club. Lo cierto es que ese verano se firmó con bastante acierto y la prueba es el rendimiento que dio Maresca en sus primeros años y el que han seguido dando hasta la fecha Palop, Kanouté y Luis Fabiano. La única decepción fue Saviola, pero el hecho de venir cedido minimizó sus consecuencias.

No se acertaría en la misma medida, ni mucho menos, tres años después cuando también se marcharon jugadores de peso dejando un buen rédito en las arcas del club. Hace dos veranos se traspasó a Daniel Alves después de que el 2006 pujara por él el Liverpool y al final del curso siguiente el Chelsea, primero, y el Real Madrid poco antes de arrancar la temporada 2007-2008. La operación de traspaso del lateral brasileño al F. C. Barcelona resultó muy rentable para todas las partes, dado los pluses que venían aparejados a los títulos por conseguir —que le han supuesto al Sevilla más de 35 millones de ingresos— y al rendimiento ofrecido por el propio jugador a las órdenes de Guardiola. A la entidad culé marchó también Keita y con su marcha se multiplicó por tres en un año lo invertido en su fichaje. También resultó muy rentable la salida de Poulsen a la Juventus por diez millones de euros, dado su rendimiento (sobre todo en los dos primeros años) y el hecho de que había llegado libre del Schalke. El problema es que para cubrir esas ausencias y reforzar el plantel se firmó a Konko, Squillaci, Romaric y Duscher. De ellos cuatro el único que ha cumplido con lo que se esperaba de él ha sido el central internacional francés.

Ahora se buscan centrocampistas que reparen las carencias existentes desde hace dos años y ya se ha vuelto a retocar el lateral derecho con la llegada de Dabo. Si además se marchan Navas y Luis Fabiano la transformación de la plantilla sería bastante profunda.

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