«Sabe hacer del vestuario su gran aliado»

Por  0:30 h.

Manzano, analizado por ex pupilos suyosGregorio Manzano, de brazos cruzados, contempla en solitario y a cierta distancia, el transcurso del entrenamiento. Apenas habla. Se limita a observar con detenimiento lo que hacen unos y otros mientras sus dos ayudantes de confianza, Gonzalo Hurtado, el segundo entrenador, y Toni Servera, el preparador físico, llevan todo el peso de la sesión de trabajo, preocupándose por que la sesión de trabajo no decaiga en su intensidad. Como dicen, cada maestrillo tiene su librillo, y a la vista está que el de Manzano no tiene mucho en común con el de Antonio Álvarez o Manolo Jiménez, a los que en todo momento les gustaba estar encima de los jugadores.

Es la cara nueva en Nervión, la figura que, en sólo dos partidos, con sólo dos victorias seguidas, una llena de fortuna y otra muy merecida, ha devuelto la ilusión al sevillismo, que aún no se ha quitado de la cabeza a Juande Ramos y que sigue añorando la gloria y el estatus que el club consiguió bajo su dirección. Ahora, todas las miradas coinciden en Manzano, y Manzano mira a sus futbolistas desde la banda. Analiza con detenimiento. «Cuando se trabaja en lo táctico sí interviene, aunque en las otras partes de los entrenamientos prefiere quedarse en un costado, como si no estuviera. Pero no se equivoque: eso no significa que se desentienda; en verdad, se está enterando de todo lo que está pasando», comenta «Chori» Castro, un fijo en sus alineaciones de la temporada pasada en el Mallorca.

«El mejor que he tenido»

«Es el mejor entrenador que he tenido en mi vida, y mira que llevo años jugando y que he estado a las órdenes de varios. Tiene una madera que le falta a muchos técnicos», contesta el meta Dudu Aouate, quien promete no exagerar cuando asegura que Manzano «no sólo está capacitado para hacerlo bien en equipos del nivel del Sevilla, sino también en el Real Madrid o el Barcelona». «Sí, está capacitado de sobra para hacer cosas grandes en clubes donde el nivel de exigencia es mayor que en Mallorca», corrobora Castro.
¿Qué tiene Manzano para recibir tantas flores por parte de los que bien lo conocen? «Transmite mucha seguridad, mucha tranqulidad y mucho positivismo a los jugadores, incluso cuando las cosas van mal», destaca Aouate. No en vano, uno de los grandes méritos del técnico jiennense fue clasificar quinto al Mallorca en la pasada Liga mientras la situación institucional de la entidad era realmente caótica, con dueños que iban y venían y la plantilla sufriendo serios problemas de pagos. «En un año y medio, me sorprendió no verlo nunca chillando o perdiendo los nervios. Cuando llegué, el equipo no iba del todo bien y él en ningún momento perdió la confianza en nosotros. La segunda vuelta que hicimos eran números de Liga de Campeones», asevera el arquero.

«Tiene la habilidad de convertir al vestuario en su gran aliado, y eso es muy importante», añade Castro, al tiempo que subraya otra de sus virtudes: «Todos sabemos que los futbolistas somos unos seres especiales y él sabe tratarlos, de manejarlos en el tú a tú y ante el resto del grupo, y así es como luego consigue sacar lo mejor de cada uno en el campo».

«Te da mucha calma. Es educado en sus formas y te habla muy claro, sin necesidad de hacer aspavientos», insiste Aouate, que interrumpe la conversación para destacar que «siempre se pone del lado de los jugadores»: «Es el primero en defenderlos, y lo hizo, incluso, ante el presidente cuando había tantos problemas. Así fue capaz de hacer un gran vestuario, posiblemente el mejor en el que jamás haya estado».

Sin buena prensa

Los elogios de Castro y Aouate, dos futbolistas cualesquiera de los muchos que ha dirigido, chocan frontalmente con la opinión generalizada de la prensa mallorquina hacia el técnico. Cuentan que las ruedas de prensa eran más que tensas y que, pese a los éxitos deportivos alcanzados, no llegó a tenerla de su parte.

Pese a devolver al Mallorca tras la estela de los grandes del fútbol español, Manzano tenía muy claro que la pasada debía ser su última temporada en Baleares. Había tocado techo en un club con el que, difícilmente, iba a alcanzar cotas más altas. Simplemente, había llegado el momento de dar un salto más en su carrera, de desdecir su discreto papel en el Atlético de Madrid. Pasó un verano tranquilo y supo esperar al Sevilla, quizá porque tenía la convicción de que, en cuanto Antonio Álvarez flaqueara, a su teléfono llegaría una llamada de Monchi. Y su teléfono sonó.

Demanda contra Alemany

Precisamente, ayer se conoció que Manzano ha presentado una demanda judicial contra varios ex directivos de la entidad balear —sólo Mateo Alemany sigue en el club, ahora en manos de Lorenzo Serra Ferrer y de un grupo de inversores—, a los que les reclama algo más de dos millones de euros.

El técnico sevillista ha dirigido su reclamación contra personas físicas y no ante la entidad, para evitar formar parte de la masa de demandantes del club, sometido a un concurso voluntario de acreedores que está siendo tramitado en la actualidad. Los problemas económicos que condicionan al Mallorca, cuya deuda ha sido cifrada entre 60 y 70 millones de euros, fueron los causantes de que la UEFA impidiera su concurso en la presente edición de la Liga Europa.


Reportaje publicado en ABC de Sevilla