Se aleja de los 40.000

Por  7:12 h.

Los abonados de este año han descendidoLa posibilidad de repetir en Liga de Campeones por tercera temporada de las cuatro últimas, el título de Copa ganado, o el hecho de mantener en la plantilla —al menos de momento— a sus principales figuras (Jesús Navas, Luis Fabiano, Kanouté, Palop, Perotti, Capel) no está siendo suficiente para que el Sevilla, al menos, mantenga el número de abonados de la pasada campaña, que oficialmente era de 41.500. La pregonada lista de espera de temporadas atrás —se llegó a hablar de diez mil, aunque la gran mayoría de ellos lo que demandaban eran los abonos más económicos, agotados siempre — y lema paseado en avioneta por las playas cercanas en el verano de 2007—«No te abones, no cabemos»— queda lejos. Las estimaciones del club, después de que renovasen su asiento de la temporada anterior treinta y tres mil socios, es que se alcance finalmente la cifra de treinta y siete mil, pero, como apuntaba Del Nido ayer, además de perder unos cuatro mil respecto al curso anterior, también es reseñable el número de abonados que ha abandonado su localidad habitual en busca de otra más económica. «En algún sitio se tiene que reflejar los cinco millones de parados que hay en España y el hecho de que Sevilla sea la segunda ciudad española con más paro», señaló antes de indicar que el treinta y cinco por ciento de las localidades denominadas «Tribuna Vip de Nervión», las que circundan el palco y cuyo abono anual cuesta 2.730 euros, no se habían cubierto. Algo parecido ocurre en las correspondientes al «Voladizo Juan Arza», cuyo precio es de 2.000 euros y que, al igual que las anteriores, tienen derecho a un catering. A todo ello hay que unir que buena parte de los palcos vips tampoco se ocuparon la pasada campaña ni se vislumbra que se vayan a cubrir en esta.

Mientras las campañas de captación y los lemas e imágenes que figuran en las camisetas tienden en los dos últimos años a captar adeptos fuera de Sevilla —«Juega con nosotros, somos de todos» y «diviértete con nosotros, somos de todos»—, lo cierto es que el potencial económico del sevillismo, mermado también por los gastos generados por la presencia masiva en las siete finales disputadas desde mayo de 2006, no da ya para mantener cuarenta mil abonados. En estas circunstancias y con las perspectivas económicas y financieras que hay a medio plazo no hay demanda que justifique emprender el ambicioso proyecto de remodelación del Sánchez-Pizjuán—prácticamente se construiría un nuevo estadio sobre el actual— que incluiría una ampliación de su aforo para pasar de las 43.500 localidades útiles actuales a cincuenta y cinco o sesenta mil.

Pero ese no es un tema que preocupe actualmente y sí la merma actual, que difícilmente se vería afectada por un fichaje más o menos mediático. La prueba estuvo el año pasado con la contratación a última hora de Negredo, que no tuvo incidencia digna de mención en que se cubrieran los huecos que ya se empezaron a ver en las gradas. La culpa de esa bajada de entonces —que algunos quisieron achacar a la continuidad de Jiménez en el banquillo—, como la de ahora es de índole económica y no futbolística.

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