Sensaciones y números que «descubren» los defectos

Por  7:00 h.

Sevilla FC: Míchel, antes de una rueda de prensa recienteQue el Sevilla, sea con Míchel ahora o antes con Marcelino, no pasa por un buen momento es más que notorio: sólo hay que ver un partido del equipo blanco para darse cuenta de que le cuesta hacer casi de todo. Defiende con problemas (sólo si está Medel parece tener cierta garantía) y crea a arreones (dependiendo del estado de gracia de jugadores como Navas o Kanouté).

Y si a ello le unimos los números que está cosechando en lo que va de temporada, obviando, incluso las tempraneras eliminaciones en la Liga Europa y en la Copa del Rey, parece evidente que el mejor deseo para los sevillistas sería que terminara esta campaña cuanto antes. La Liga de Campeones, a falta de doce jornadas para que se acabe el campeonato de la regularidad, está a siete puntos, a uno más que cuando se destituyó a Marcelino García Toral. También es cierto que entonces la permanencia estaba a cuatro puntos y que ahora la misma se sitúa a nueve.
Son muchas las causas para haber llegado a esta situación. Algunos consideran que el equipo, obsesionado con lograr una regularidad defensiva que le faltó la pasada temporada con Gregorio Manzano, se olvidó de crear. Marcelino llegó con los ejercicios para solucionar los errores defensivos y Míchel lo ha hecho para intentar ser mucho más efectivo arriba. Bien es cierto que aún es pronto para hacer un análisis de los números de Míchel (dos victorias, dos derrotas y un empate), pero sí que merece hacerse una mención especial a un dato más que llamativo: desde la temporada 1999-2000, en la que se descendió a la Segunda división, el Sevilla no llevaba menos victorias a estas alturas. En esta campaña ha sumado sólo ocho triunfos en 26 jornadas. En la campaña que comenzó Marcos Alonso se cosecharon cuatro.
El equilibrio, pues, entre lo defensivo y lo ofensivo, no puede tener menos razón de ser en el Sevilla de esta temporada. El equipo nota sobremanera las ausencias de su único mediocentro, Gary Medel, que le da precisamente eso: algo de estabilidad en el centro del campo. Sin el chileno el equipo nervionense no sabe lo que es ganar. Ha estado ausente cuatro partidos y sólo ha cosechado un punto.
Tiene, además, esta temporada un hándicap que está pasando factura a los sevillistas. En varias ocasiones ha posibilitado que el rival, que llegaba casi sin aliento, recobrara la vida. Lo hizo contra el Granada, el Getafe, y ahora frente al Sporting. El equipo de Javier Clemente, que llevaba desde enero sin ganar (siete partidos consecutivos), tiró de casta para doblegar a un conjunto apático y sin la actitud adecuada para ganar. Ahora llega el Barcelona de Messi y compañía. Mucho tendrá que hacer cambiar Míchel al equipo si quiere mostrar a los hinchas, en la semana dedicada a la afición, que puede recobrar el nivel que mostró ante el Valencia…

Redacción

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