Sergio Sánchez: “Hasta para caminar por la playa me voy a poner las botas”

Por  5:27 h.

Sergio Sánchez está muy ilusionado por estar en Costa BallenaLlegó anoche a Costa Ballena, se sintió «normal», saludó a los compañeros y se metió en su habitación para soñar que tiene más cerca volver, atendiendo a la llamada de ABC.

Las últimas pruebas han sido muy positivas. El doctor Evangelista —cirujano que lo revisó en Barcelona— me dijo hace unos días que ya podía empezar a hacer cositas, fortaleciendo los músculos, y que en septiembre me haría una prueba de esfuerzo para empezar a meterme en el grupo.

—¿Se ha sentido hoy futbolista de nuevo?

—Tengo una bota calzada y otra no; antes no tenía ninguna, no veía la luz por ningún lado y hoy estoy con los compañeros en la pretemporada. Durante todo este tiempo he aprovechado para leer bastante y un autor que me ha ayudado bastante en todo este asunto es Paulo Coelho.

—¿Por qué?

—Porque analizas muchas cosas, las formas de ver la vida, las perspectivas con las que maduramos algunas circunstancias. Por ejemplo, el otro día leía que cuando llegan cosas positivas hay que saber racionalizarlo para no caer en la euforia, lo mismo sucede al revés, cuando aparecen aspectos negativos. En definitiva, que hay que saber buscar el equilibrio.

—¿Y cuál va a ser su equilibrio en estos momentos?

—Por la mañana entrenaré una horita. Conmigo van a estar Juan Ribas —jefe de los servicios médicos— y un preparador físico. Haremos, por lo que tengo entendido, unos cuatro o cinco kilómetros en marcha militar, más algunas abdominales. El otro día me emocioné un montón. Llamé a Juan para que me contara qué es lo tenía que hacer y me dijo: «Ponerte las botas y a entrenar». Fue una broma, pero escuchar eso me puso loco, ¡uff! Ponerte las botas…».

—¿Cuándo se las va a poner?

—Necesito ponérmelas ya. Hasta en la arena de la playa voy a ir con botas. No me las voy a quitar.

—¿Ha visto ya a los compañeros?

—Sí, ayer —por el domingo— estuve en el vestuario. Me dijeron que me esperan aunque sea para armar jaleo. ¡Fue impresionante!

—¿Y con Antonio Álvarez?

—Es curioso porque es el que más optimismo me ha transmitido.

—¿Qué le dijo?

—Que me quiere ver disfrutando en un campo de fútbol.

—Me imagino que vio el gol de Iniesta… (le dedicó su gol a Jarque, amigo de Sergio).

—No me preguntes por eso. (Se emociona, se le entrecorta la voz) Yo, si vuelvo, tengo decidido que haré lo mismo, para David Jarque…

—Ahora le queda lo más fácil.

—Todo lo contrario, ahora, para mí, llega lo más difícil.

—¿Por qué? Ha pasado una operación que tenía riesgos.

—Porque hay que tener cautela. Aquí no te puedes precipitar. Y eso no es fácil. En Alemania noté que que los ejercicios que estaba haciendo iban saliendo muy bien, que todos los mensajes que me iban llegando eran positivos, por lo que apreté. Me precipité y así no, así no. Ése no era el camino. Más vale llegar tarde que no llegar, ¿no?

—Bendita prudencia, amigo.

—Toda mi gente me lo dice. Se nota que hay una sensibilidad especial en Sevilla por lo que le pasó a Antonio —Puerta— y lo entiendo. Mi idea es empezar a entrenarme con el grupo a final de septiembre, pero sí le digo que no se preocupe nadie, que no voy a volver hasta que no haya riesgo.

Entendido.

—Pero volveré… (se ríe).