Sergio Sánchez: “El médico me da ahora muchas más opciones de volver a jugar”

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Llegará a España la próxima semana tras cumplir con el primer gran paso para recuperar a su corazón. Está ilusionado y lo demuestra en confidencias con ABC.

—El médico que me operó me ha dicho que los plazos que se habían marcado están siendo mejorados; que si antes de la operación me daba algunas posibilidades para volver a jugar, ahora me asegura que hay muchas más; que todo marcha mucho mejor. ¡Si Dios quiere volveré a jugar al fútbol!

—Que, sin duda, es lo que usted más desea.

—Por supuesto. Yo sabía que la operación conllevaba un riesgo de muerte; claro que se sopesaba esa posibilidad… De hecho, antes de pasar por el quirófano me hicieron firmar un documento en el que yo reconocía los riesgos que había; de alguna manera, que yo estaba conforme, enterado de ello.

—Dígame la verdad, ¿no tuvo nunca dudas de pasar por una operación tan complicada?

—Que no, que no. Necesito jugar al fútbol. Lo tenía claro desde el principio.

—¿Y ha pensado ya en ello?

—Todos los días.

—¿Y?

—¡Uff! No puedo, no puedo pensar más. Me emociono. Tengo decidido, si Dios quiere y me deja volver a jugar al fútbol, dedicarle mi primer partido a Jarque. Me acuerdo todos los días de él. Aquí, tan lejos de España, se te va la cabeza a lo que le ocurrió y no puedo, no puedo…

—¿Ha llorado mucho?

—Demasiado. Y mi familia también. Hay un mensaje de teléfono que me envió mi madre que siempre lo tendré guardado en mi memoria.

—¿Qué ponía? Si se puede saber…

—Fue antes de la operación. «Mi pequeño Óliver, lo vas a conseguir».

—¿Óliver?

—Es que yo, de pequeño, estaba todo el día viendo los dibujos de Óliver y Benji. Me encantaban. Y ver ese mensaje me emocionó tanto…

—¿Algún otro momento que guardará para siempre?

—Cuando abrí los ojos por primera vez después de la operación y vi a mis padres, a mi novia, también a Juan (por el jefe de los servicios médicos del club) mirándome y levantando el dedo pulgar. Ahí supe que todo había ido bien. Sonreí y me volví a dormir. Me quedé tranquilo al saber que todo estaba saliendo bien.

—¿Qué fue lo que realmente le hicieron en el corazón?

—Cerrarme una insuficiencia aórtica y una perforación intraventricular. Lo pudieron hacer con mi propio tejido.

—¿Y ahora?

—Hay que esperar de tres a cuatro meses para ver si definitivamente puedo volver a jugar al fútbol. Ahora mismo me encuentro en un centro en el mar Báltico, con el fin de ir recuperando el tema óseo. Para la operación me tuvieron que romper el esternón. Y del corazón, pues, como le decía, está yendo todo muy bien. No sufre arritmias y el pulso es el correcto.

—¿Algún mensaje que quiera enviar a la afición sevillista?

—He notado su calor. Y lo digo de verdad. En los momentos complicados he tirado de su fuerza. Me he apoyado en los mensajes que he leído en internet, en los consejos de Juan Ribas, al que toda la vida le estaré agradecido. También quiero acordarme del presidente, que se levantó un día y me dijo: «Esa operación la pago yo». A Monchi…

—Se acordó de usted en la celebración de la Copa del Rey de una forma especial.

—Sí, lo sé. Fue impresionante. Es mi amigo. ¿Sabe una cosa?

—Dígame.

—He aprendido mucho durante todo este tiempo. Lo he pasado mal porque es normal, uno no quiere pasar por esto, pero la gratitud de la gente ha sido tan grande que me siento un privilegiado.

—Mucha suerte.

—Gracias. A ver si en tres o cuatro meses me dan la buena noticia.