Muriel presiona a Piqué (Foto: EFE).
Muriel presiona a Piqué (Foto: EFE).

Sevilla-Barcelona (0-5): Bochorno para enterrar un bello ciclo

Messi, Luis Suárez por partida doble, Iniesta y Coutinho, de penalti, ejecutan el proyecto sevillista

Por  23:19 h.
Sevilla
0
Barcelona
5
Sevilla FC: David Soria; Jesús Navas, Mercado, Lenglet, Escudero; Nzonzi, Banega; Sarabia (Layún, m. 81), Franco Vázquez (Nolito, m. 85), Correa (Sandro, m. 46); y Muriel.
FC Barcelona: Cillessen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets (Paulinho, m. 75), Rakitic, Iniesta (Denis Suárez, m. 87); Coutinho (Dembelé, m. 81), Messi y Luis Suárez.
Goles: 0-1, m. 13: Luis Suárez. 0-2, m. 30: Messi. 0-3, m. 39: Luis Suárez. 0-4, m. 51: Iniesta. 0-5, m. 68: Coutinho, de penalti.
Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Mostró cartulina amarilla a Mercado, Escudero, Iniesta, Busquets y Franco Vázquez.
Estadio: Wanda Metropolitano. 67.700 espectadores. Terreno de juego en perfectas condiciones. Cielo nuboso y 16ºC. Final de la Copa del Rey 2017-2018.

No se merecían este bochornoso resultado los más de 20 mil sevillistas que compraron su entrada y viajaron a Madrid con las alforjas repletas de ilusión para acompañar a su equipo en el Wanda. La goleada ha dolido de forma extrema y a buen seguro haya dictado sentencia en muchos de los análisis que a partir de ahora se tendrán que llevar a cabo, con obligada autocrítica, en el club de Nervión. Pero, sin duda, lo que más le dolió a la hinchada sevillista fue la imagen indolente de su equipo, a años luz de ese Sevilla poderoso del siglo XXI que ha sido capaz de crecer como un gigante, disputar hasta 17 finales y engordar sus vitrinas con nueve títulos. Nostalgia, sólo nostalgia. Y mucha tristeza. El equipo que ‘nunca se rinde’ se evaporó y selló su defunción en el Metropolitano. Ni siquiera un poquito de casta para regalar a los suyos. Nada de coraje. ¿Es el fin de un brillante ciclo? ¿Es sólo un gris paréntesis en una irregular temporada? Los sevillistas terminaron cantando ¡Pepe Castro, dimisión! Y abroncaron al equipo al final. La planificación deportiva de Óscar Arias, con el beneplácito del presidente, llevó al equipo a esta final y a los cuartos de la Champions sesenta años después, pero resultó a todas luces incompleta con deficiencias que se veían desde el verano, como la falta de un goleador y de un central para rematar el proyecto. Amén de un entrenador… Messi, Luis Suárez por partida doble, Iniesta y Coutinho, de penalti, ejecutaron sin piedad al Sevilla en la final del Wanda. Un Sevilla que ahora tendrá que buscar su clasificación europea en LaLiga, donde la empresa se ha puesto cuesta arriba. Reflexionar es imperativo.

Se especuló en la víspera con la posibilidad de que Montella llevara a cabo alguna modificación en su formación inicial. Nada. Ni Sandro ni Ben Yedder fueron de la partida. El italiano apostó por su once de gala, el que precisamente le condujo hasta esta final del torneo del k.o., con la salvedad de ese nuevo dueño de la portería llamado David Soria, que hoy bien poco pudo hacer ante el vendaval culé. El resto, todos los hombres de la máxima confianza del técnico, incluyendo a los dos que amagaron con caerse del equipo este sábado, Joaquín Correa y Luis Muriel. Ni uno ni el otro estuvieron afortunados. Como todo el equipo. La teoría en la pizarra de Montella se complicó pronto.

El partido, eso sí, arrancó en el Wanda con ‘goleada’ sevillista en la animosa grada que ejercía de local. La afición nervionense fue lo mejor, se lo dejó todo apoyando y empujando a los suyos desde el minuto uno. Sin embargo, sobre el césped, el Barcelona salió con autoridad, queriendo llevar el control del choque sin concesiones a su rival. En lo primeros compases los de Valverde pusieron en aprietos al Sevilla con algún saque de esquina y, sobre todo, por medio de una falta directa de Messi que desvió David Soria con una gran estirada evitando que la bola se colara por la escuadra. Al cuadro de Montella le pesaba el empuje inicial del Barça. Iniesta y el propio Messi hacían mucho daño por dentro con sus combinaciones y ni Nzonzi ni Banega terminaban de verlo claro. Soria estaba siendo el mejor de los de Nervión y eso no era una buena noticia. Y bajo esa tónica se adelantó el Barça muy pronto, en el minuto 13. Cillessen puso un balón desde más de 40 metros para Coutinho, el brasileño le cogió la espalda a la defensa, llegó hasta la línea de fondo y le sirvió el pase de la muerte a Luis Suárez para que el uruguayo empujara a placer el 0-1. Los catalanes cobraban ventaja merecida.

El Sevilla, lejos de bajar los brazos, se encorajinó y justo ahí llegaron sus mejores minutos reaccionando en ataque. Muriel y Correa disfrutaron de sendas ocasiones, aunque fue en el 22 cuando llegó la oportunidad más clara del Sevilla. Navas sacó un centro con mucho veneno desde la derecha y la pelota se paseó de forma increíble por delante de Cillessen sin que hasta tres jugadores sevillistas llegaran a remacharla a gol: ¡Sarabia, Nzonzi y Muriel no fueron capaces de conectar el esférico para adelantar a su equipo! Por desgracia, el arreón del Sevilla se quedó en un espejismo. El Barça dio un golpe en la mesa y bajó los humos de su adversario con un lanzamiento a la madera de Iniesta. Fue el aviso del 0-2. Un golazo. Iniesta y Jordi Alba fabricaron la jugada en la izquierda y el lateral la acabó con un sensacional pase de tacón a Messi para que el argentino rematara de primeras y batiera a Soria. Depresión en el Sevilla. Y el castigo antes del descanso iba a ser peor con el 0-3. Esta vez, la acción tuvo su origen en un pase perfecto al espacio de Messi para dejar solo a Luis Suárez, que se fue en velocidad hacia portería y superó a David Soria con un tiro ajustado al palo.

El equipo de Valverde fue muy superior en el primer acto. En calidad, en intensidad y en acierto. El Sevilla, irreconocible. Muy blando atrás, sin conexión en el centro del campo y estéril arriba. La grada sevillista pitó a su equipo cuando enfiló el túnel de vestuarios. En la reanudación, Montella se ‘cargó’ a Correa y puso en su lugar a Sandro. El argentino era el primer damnificado de una noche negra. Nada frenaba el ciclón culé. En una pérdida de balón de Banega (horrible su partido de hoy), Iniesta se sumó a la fiesta azulgrana convirtiendo el 0-4. El resultado era apabullante y la imagen del Sevilla, impropia. Pudo caer de inmediato el 0-5, aunque Soria abortó el remate a bocajarro de Suárez. Sólo el revulsivo Sandro, un jugador que al menos le está poniendo ganas en este tramo final de temporada, tuvo la chance de acortar distancias para el Sevilla en una contra, pasada la hora de partido, pero se topó con el atento Cillessen, el portero de la Copa para los azulgranas. Tras el tímido aviso de los de Montella, el Barça ejecutó su ‘manita’. El árbitro decretó penalti por una mano de Lenglet dentro del área y Coutinho engañó a Soria desde los once metros. Gritos en la parcela sevillista de ¡Pepe Castro, dimisión! De ahí al final, lo mejor que le ocurrió a la nave sevillista fue que el Barça levantó el pie del acelerador y se dedicó a reconfortarse en su goleada, a celebrar con los suyos y a homenajear a Andrés Iniesta. Punto y final. Bochornosa final del Sevilla que traerá consecuencias.

Fran Montes de Oca

Fran Montes de Oca

Redactor de Deportes en ABC de Sevilla
Fran Montes de Oca

@MontesdeOcaFran

ABC de Sevilla. 17 años informando y disfrutando en sus medios (TV, radio, papel y web). https://t.co/OKGmn3p4dA https://t.co/2J9VfuERRI
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