Una final en octavos

Por  13:03 h.

La Copa del Rey quiso que unas horas después de que el Sevilla FC lograra remontar ante el Denia –tras rozar el ridículo— que el nombre de éste y el del FC Barcelona se vieran nuevamente relacionados para medirse entre sí. Un choque entre dos conjuntos de tal calidad, que los presentes en el sorteo no pudieron reprimir su sorpresa ante el que será el emparejamiento estrella de estos octavos de final, aunque esté algo descafeinado por las importantes bajas en ambos bandos –más en el local, sin poder con dos de sus titulares que pese a todo siguen cobrando—merced a la Copa de África.

Sevilla, Barça y la Copa del Rey parecía como si tuvieran una cuenta pendiente desde la primavera pasada, cuando ambos equipos parecían haber obtenido plaza en la final en la ida de semifinales, pero el exceso de confianza culé pasó factura en forma de palizón getafense. El destino ha querido que la final ‘non nata’ se juegue en octavos, en un encuentro a doble vuelta que muchos han coincidido en señalar como una final anticipada, pero en el que ya sea en octavos, semifinales o primera ronda, hay que ganar.

Redacción

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