Nzonzi y Kjaer saltan por un balón en el encuentro ante el Bayern (Foto: J. M. Serrano)
Nzonzi y Kjaer saltan por un balón en el encuentro ante el Bayern (Foto: J. M. Serrano)

Sevilla-Bayern Múnich: Obligado a la épica tras volver a perdonar

El cuadro de Montella, superior al alemán en la primera mitad, no acertó de cara a la portería contraria; después llegó la mala suerte y la reacción visitante

Por  10:06 h.

Gesta. Es la palabra que todos los sevillistas se repiten desde anoche a las 22.30. Y es que no habrá otra forma de estar en las semifinales de la Liga de Campeones tras el resultado de la ida. Los de Vincenzo Montella tendrán que ir a Allianz Arena en busca de la remontada después del 1-2 del Ramón Sánchez-Pizjuán, en un partido que tuvo dos caras totalmente opuestas. En la primera fue el Sevilla el dominador, el que puso el fútbol y hasta el gol. En la segunda, tras tener mala suerte, pesó el cansancio, el saber estar de un todopoderoso como el Bayern de Múnich y la falta de acierto de cara a la portería contraria. Y lo peor es que, quitando lo del rival, el resto se intuye cada vez que los de Nervión saltan al terreno de juego. Por una parte está la culpa del entrenador, quien ha conseguido bastantes cosas positivas desde su llegada pero también se ha empeñado en contar con doce-trece futbolistas, algo que se termina pagando. Y luego aparece el eterno problema del gol, de la pegada, de la eficacia. Desde hace dos temporadas, el Sevilla, este Sevilla de Champions, no tiene a un delantero acorde a los objetivos, algo que también termina dando la cara cuando toca dar el salto ante los mejores. De todos modos, no hay que olvidar que, hasta el empate de los alemanes, el cuadro local fue el que llevó la voz cantante y el que le dijo al fútbol europeo que no estaba en unos cuartos por casualidad. El que se creyó que podía tumbar a un histórico en Nervión, aunque luego llegó un golpe de realidad. Los visitantes, acostumbrados a las grandes citas, se pusieron por delante gracias, de nuevo, a la fortuna y mataron el partido. De hecho, en la recta final del encuentro dio la sensación de que el Bayern se contentaba con lo hecho y que sólo apretaría si el Sevilla le volvía a poner las cosas complicadas, algo que no ocurrió. Así, sólo queda tirar de épica dentro de una semana. Está difícil, complicado, pero los de Nervión se han caracterizado por ir siempre a más, por aparecer cuando nadie los espera. El reto es mayúsculo, pero nadie del Sevilla ha bajado todavía los brazos.

Ni parece que lo vayan a hacer de aquí al miércoles, cuando toque darle la vuelta a la situación. El modo para lograrlo está claro: repetir la primera media hora de anoche. Porque, tras un comienzo titubeante, los de Montella cogieron el balón y comenzaron a llegar a la portería de Ulreich. Poco a poco el peligro fue sevillista, hasta el punto de que Sarabia pudo subir el primer tanto al marcador en una acción que todavía nadie se explica cómo falló. Era el primer aviso serio. A los de Nervión no les pesaba que enfrente estuviera el Bayern de Múnich y siguieron buscando el ponerse por delante, algo que llegó pasada la media hora. Esta vez sí, Sarabia estuvo acertado. Bernat, que sufrió mucho mientras estuvo sobre el terreno de juego, defendió muy mal un pase en largo y permitió que el madrileño se plantara en el área para rematar. Gol y más cerca del sueño. Pero el problema fue que la alegría duró poco, que la mala suerte llegó pronto. Porque, con un Sevilla lanzado hacia el segundo tanto, llegó el toque fallido de Jesús Navas que hizo que el balón se colara en la portería de David Soria.

El resultado al descanso no hacía justicia con lo visto durante los primeros 45 minutos, aunque el verdadero problema fue que el Sevilla ya no fue capaz de levantarse del golpe. Desde la entrada de James por el lesionado Arturo Vidal, el Bayern dio un paso al frente, el cual mantuvo durante toda la segunda mitad. El balón y la sensación de superioridad pasó radicalmente de un bando a otro, volviendo a aparecer la dosis de fortuna para los alemanes y de mala suerte para los de Nervión. Porque, aunque el control era de los visitantes, las ocasiones escaseaban, hasta que Thiago remató de cabeza en el segundo palo y Escudero desvió el balón para subir el 1-2 al marcador. El Sevilla, falto de pegada durante toda la temporada, se hacía el mayor de los daños en su propia portería el día en el que le tocaba hacer historia. Quedaban veinte minutos por delante y, aunque los sevillistas nunca bajaron los brazos, lo cierto es que nunca hubo sensación de reacción. Más bien, de todo lo contrario, de comodidad de los alemanes, que veían cómo los futbolistas locales iban descendiendo en su nivel a causa del cansancio físico. Y es que Montella volvió a tirar de los mismos y se reiteró en lo de tardar un mundo en realizar los cambios. De hecho, ni siquiera hizo las tres sustituciones.

Así las cosas, el Sevilla se tiene que encomendar a una remontada histórica en Múnich, cosa, por otro lado, nada fácil viendo el potencial de los alemanes. La debe basar en una buena defensa, como la que realizó ayer con Lenglet y Kjaer haciendo que Müller y Lewandowski ni aparecieran durante noventa minutos. Y en un ataque mucho más acertado. Veremos por qué opción opta el técnico italiano. Si sigue jugando con un único delantero o tira de los dos (Ben Yedder y Muriel) para intentar darle la vuelta al marcador desde el primer momento. Eso sí, salga el que salga, juegue el que juegue, no dependerá sólo de él, sino de que toda la segunda línea también acierte de cara a la portería rival. No hacia la suya…

Ramón Román

Ramón Román

Redactor Jefe de Deportes en ABC de Sevilla
Ramón Román

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Estaba aburrido el partido, y más si lo comparamos con la exhibición de Salah ayer, pero la cantada de Keylor Navas… https://t.co/8dNA1Zkwgj - 1 hora ago