Futbolistas a préstamo y la teoría de la botella medio llena o medio vacía

Por  4:23 h.

A juzgar por el margen de mejora inicial y el rendimiento obtenido al final, no se puede afirmar que las distintas operaciones de cesión acometidas por el Sevilla en las últimas temporadas hayan sido del todo fructíferas. Aunque aún estamos en las semanas previas al inicio del stage de pretemporada, tres son los nombres que la dirección deportiva sevillista tiene este verano sobre la mesa para intentar revertir dicha tendencia: Bernardo, Acosta y Romaric. A falta de saber qué papel va a jugar esta terna de futbolistas en el proyecto 2012-2013 acaudillado por Míchel, lo cierto es que una temporada más, al primer equipo regresa una serie de jugadores con los que no se cuenta del todo, pero que, de no mediar opciones en el mercado, pueden acabar formando parte del grupo de trabajo para el arranque liguero.

Así, Bernardo y Acosta han firmado una temporada desigual en el Racing, descenso de categoría incluido. En el caso del defensa nacido en Colombia, su presencia en las alineaciones cántabras ha sido destacada, llegando a anotar dos goles, aunque no ha acabado de explotar tanto como sus condiciones apuntan. Sí es cierto que ha acumulado rodaje en Primera división, lo que le ha llevado incluso a ser convocado por el seleccionador colombiano Pékerman tanto para un amistoso contra México el pasado febrero —sin llegar a debutar— como para preparar los encuentros de estos días ante Ecuador y Perú valederos para el Mundial 2014.

No le ha ido tan bien a Lautaro Acosta, lastrado por una nueva lesión a comienzos de Liga que sólo le ha permitido brillar al principio y al final del Campeonato, sin que haya acabado de demostrar las razones por las que la dirección deportiva del Sevilla apostó por su fichaje.

Con Romaric se ha vivido un déjà vu. Irrumpió con fuerza en el Español, haciéndose con la batuta del equipo, pero pasados los primeros meses de estancia en Barcelona, perdió efervescencia y cayó en la misma apatía que ya demostrase en varias etapas sobre el césped del Sánchez-Pizjuán.

Más arena que cal

Echando la vista más atrás, un caso peculiar es el de Arouna Koné, al que una lesión grave le impidió demostrar su valía cuando salió en el mercado de invierno de la temporada 2009-2010 con destino Hannover y que, sin embargo, este último ejercicio ha explotado en el Levante sin que el Sevilla vaya a poder beneficiarse al tratarse de una cesión en su último año de contrato, con la ya conocida cláusula de renovación automática si alcanzaba 18 goles y que el delantero de Costa de Marfil ha sorteado con su misteriosa lesión a final de Liga.

Quizás el caso de Luna sea el más positivo, pues el de Pedrera se ha hecho este año con un hueco en el plantel nervionense tras militar cedido el pasado ejercicio en el Almería, donde jugó 13 encuentros, por los 14 de esta temporada con el Sevilla, donde también ha marcado su primer tanto en Primera división.

También parte como uno más de la plantilla Juan Cala, que después de haber sido cedido al Cartagena en la campaña 2010-2011, volvió a salir en préstamo el verano pasado, esta vez rumbo a Atenas, siendo repescado el pasado mercado invernal tras el traspaso de Martín Cáceres a la Juventus, disputando ocho encuentros (cinco de ellos como titular) para firmar un total de 614 minutos, anotando un gol frente al Rayo Vallecano.

Dentro ya del grupo de cesiones infructuosas de las últimas tres temporadas se puede incluir a futbolistas como el belga De Mul, que pasó sin pena ni gloria por sus dos experiencias con el Genk (09-10) y el Standard de Lieja (10-11) y que este año, su último en Nervión, ha estado inédito en el Sevilla. De ese mismo periodo de tiempo es el caso del lateral Crespo, que primero recaló en el Racing (09-10) y luego en el Pádova (10-11), para quedar libre después y firmar por el Bolonia. Tampoco acabó de cuajar Alfaro tras una estancia de dos años en Tenerife, siendo descartado por el Sevilla y recalando finalmente en el Mallorca.