Desde 2004 el futuro europeo no era tan incierto

Por  18:56 h.

El Sevilla de Caparrós tuvo que remontar para la primera UEFA contemporáneaEl uso hace la norma, y en el Sevilla la costumbre de estar año tras año en competición europea ha creado un estatus en el que sólo parece repararse cuando su perpetuación corre serio peligro. La norma no es eterna sino que en determinadas circunstancias se cuestiona y se revisa. En revisión parece ese idilio que el Sevilla contemporáneo comenzó con el continente en 2004, cuando la sexta plaza conseguida otorgó el derecho a disputar la Copa de la UEFA. El equipo, que entonces crecía desde los pilares puestos en Segunda división, tuvo que remontar para alcanzar una meta que un par de años atrás ni se soñaba. De hecho, en la jornada 32, a falta de seis partidos como en la campaña actualmente en curso, el Sevilla era noveno con 42 puntos, a seis del sexto, a la sazón el Athletic de Bilbao.

La tendencia al alza se mantuvo en los años siguientes, ya que la temporada que sucedió a este hito, la 2004-2005, se rozó el ingreso en la Liga de Campeones pero a cambio se obtuvo el pasaporte a la UEFA en la que se alzó el título por primera vez en el bienio que entonces se abría. Pero ya desde ese año 2004 el Sevilla siempre afrontó el sexteto de fechas final del Campeonato en posición ventajosa, esto es, con una diferencia de puntos que sólo debía administrar para asegurar un nueva presencia en los bombos de sorteo de las competiciones europeas. Así, en ese curso 2004-2005, de regusto amargo por cuanto se escapó la opción Champions en las dos últimas jornadas, el Sevilla, tercero con 52 puntos, encaraba el tramo final de seis jornadas con cinco puntos de ventaja respecto al octavo —nótese que la referencia en la presente temporada es la posición inmediatamente inferior a esa séptima que da derecho a jugar la Liga Europa dado que los finalistas de Copa jugarán la Liga de Campeones—.

El Sevilla también acarició la Champions la campaña siguiente, la 2005-2006, pero, para el estudio que ocupa, debe reseñarse que aventajaba al octavo en tres puntos, con los 52 que atesoraba en una jornada 32 que lo mostraba quinto en la tabla. Ni que decir tiene que en el ejercicio 2006-2007, en el que tuvo posibilidades de ganar la Liga hasta el último encuentro, resulta anecdótico recordar que el Sevilla marchaba segundo con 61 puntos, a uno del líder Barcelona, cantidad que hoy le daría el pase a la Liga Europa con seguridad y que en aquel momento le situaba trece por encima de la referencia para el segundo torneo continental. La campaña 2007-2008 arroja una curiosidad: el Sevilla era sexto en la jornada 32 y su referencia también era el Español, aunque éste se encontraba a seis puntos —45 por 51—. La temporada posterior la diferencia era de ocho puntos —era tercero con 57—, ventaja amplia que reflejaba la mayor ambición de objetivos. No en vano, el Sevilla se clasificó para la Champions. Incluso la 2009-2010, con el equipo quinto con 51 puntos, la situación era más clara, con cinco sobre el octavo, que ahora, cuando la mediocridad de no estar en Europa acecha a sólo un punto.

Redacción

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