Del Nido: “La situación de nuestro fútbol es insostenible”

Por  10:17 h.
Sevilla: José María del NidoNo es José María del Nido un hombre que se rinde fácilmente y la cruzada que empezó hace meses en contra del desequilibrado reparto televisivo en el fútbol español, factor causante en gran medida de las enormes diferencias deportivas existentes entre el Real Madrid y el Barcelona respecto al resto de clubes, está empezando a tener verdadera repercusión nacional, hasta el punto de que la reflexión y el debate impulsados en su día por el presidente sevillista está siendo ahora secundado, incluso, en Madrid y Barcelona, donde habitan los dos clubes más poderosos del balompié patrio.

En un editorial redactado para la publicación SFC 1095, Del Nido volvía a insistir en la urgencia de cambiar el modelo que se ha generalizado en el fútbol español, que, en su opinión, está abocado a la quiebra si no se toman las medidas adecuadas. Para el presidente del Sevilla, las abismales diferencias en los contratos televisivos son el origen de la crítica situación económica que atraviesan varias entidades que, con tal de hacer lo posible y lo imposible por mantenerse en la máxima categoría, han vivido por encima de sus posibilidades.

Éste es el editorial completo:
Arranca la Liga, por fin. Estas últimas semanas hemos asistido a un escenario más propio de vodevil que de un campeonato profesional y unos jugadores que, según dicen –cada vez menos- componen la llamada mejor liga del mundo. El hecho de que la temporada regular haya comenzado tarde es sencillamente inaceptable, vergonzoso, triste… Se me agotan los adjetivos para calificar una situación que evidencia algo que desde el Sevilla FC venimos denunciando desde hace tiempo: el delicado y corrosivo estado de nuestro fútbol.
Es injusto que los clubes que hacen bien las cosas, los que cumplen con sus pagos y llevan a cabo una gestión responsable y eficiente tengan que verse salpicados por un asunto que en nada les corresponde. La realidad es que el fútbol español paga sus excesos, porque no es normal, para nada normal, que hasta siete equipos de Primera División estén acogidos a ley concursal. Siete equipos que en su día configuraron presupuestos muy por encima de sus posibilidades reales, pisando en un terreno más onírico que real… Y la cuestión es, más allá de denunciar esa irresponsable forma de gestionar, ahondar en por qué ocurren estas situaciones.
Hay algunas preguntas que no tienen respuesta… pero ésta última sí. Los clubes en ley concursal, que ahora pagan el haber vivido por encima de sus posibilidades, son víctimas del injusto sistema de reparto de los ingresos televisivos, inédito en las grandes ligas europeas, que enriquece a Madrid y Barcelona en detrimento del resto, por más que haya aún clubes que, debido a sus urgencias –provocadas por esta mismo injusto reparto- no vean el bosque más allá de los árboles.
Si un equipo x ha gastado más de lo que tenía es simple y llanamente por el hecho de que sus ingresos televisivos, que para todos los clubes es uno de los pilares de su presupuesto anual, son nimios con respecto a lo que de verdad le corresponde. Porque el equipo x en ley concursal es, al fin y al cabo, un equipo de Primera, lo mismo que el Madrid y el Barcelona… El fútbol es de todos los equipos, no de dos. Barça y Madrid juegan junto a otros 18 equipos. Pero aquí parece que algunos no entienden eso, a diferencia de lo que ocurre en Europa, donde la mitad del pastel se reparte a partes iguales y la otra mitad en función de méritos deportivos y seguimiento mediático. Debe haber diferencias sí, pero no injusticias que no tienen ningún tipo de fundamento.
La situación de nuestro fútbol es insostenible. Vaticino que las convulsiones serán mayores en un futuro, porque este bonito invento no se mantiene en pie. La competitividad se resquebraja, la Liga se resuelve en los duelos que juegan Madrid y Barcelona… Es una pena que nuestro fútbol se esté perdiendo en la nada por la insensatez de algunos dirigentes que se empecinan en ver el futuro a corto plazo. Un reparto más igualitario, con diferencias sí, pero sin abusos, es imprescindible para la supervivencia del balón.