Hay cosas que pasan dos veces

Por  19:52 h.

Sevilla: Jesús Navas, totalmente recuperado, será titularArriba a Nervión el Barcelona conmocionado por saber que a uno de los suyos, Abidal, tendrán que transplantarle un hígado tras reproducírsele el tumor que le fue extirpado hace un año; distraído por el sorteo de los cuartos de final de la Liga de Campeones, donde habrá de medirse al Milan; y desestabilizado por la incertidumbre de no saber si el gran artífice de sus éxitos más recientes, Pep Guardiola, seguirá siendo su entrenador la próxima temporada. Con todo y con eso, llega el Barcelona, palabras mayores, el mejor equipo del mundo, un grupo de futbolistas que, en sus grandes noches, juega a la pelota con la misma maravillosa maestría con la que sólo los genios son capaces de engrandecer el arte al que se dedican. Y por si fuera poco, «estos locos bajitos», que no son esos hijos a los que se refería Joan Manuel Serrat aunque casi lo sean para él, saltarán al césped del Sánchez-Pizjuán con la convicción de que si no ganan al Sevilla prácticamente habrán firmado su rendición a una Liga, ésta, que ya tienen muy cuesta arriba por los diez puntos de ventaja que les saca el Real Madrid.

Frente a tanta grandeza estarán unos jugadores, los del Sevilla, con el orgullo arañado, pues a nadie le gusta que el director de su empresa vaya por ahí quejándose de lo mal que trabaja. Ante el resto del mundo, porque no habrá rincón del planeta al que no llegue la señal del partido, el vestuario que ahora controla Míchel tiene una inmejorable oportunidad para demostrar que no son tan mediocres como dictamina la clasificación, esa tabla en la que este Sevilla con tantos nombres devaluados y carencias preocupantes aparece tan lejos del que debería ser su hábitat.

Maneras y maneras
Que lo normal es perder contra el Barcelona, por irregular que se haya mostrado este año como visitante, lo dice la lógica, pero hay muchas formas de caer derrotado: te pueden humillar, como hizo el Real Madrid (2-6) por muy alegre que fuera el ataque sevillista en la primera mitad; o, por el contrario, te puedes ir con la cabeza bien alta y la conciencia tranquila. Es más, a veces hasta puedes dar la sorpresa y copar portadas nacionales, gloriosa experiencia rebosante de éxtasis que el propio Sevilla precisamente vivió en la primera vuelta, cuando, merced a un extraordinario trabajo defensivo y a una inolvidable actuación de Javi Varas —ahora en el banquillo por esas cosas del fútbol—, sacó un punto que prolongó donde nadie lo esperaba aquella ilusionante media inglesa —victorias como local, empates a domicilio— con la que arrancó la temporada el equipo entonces dirigido por Marcelino.

No hace tanto de aquello y, sin embargo, las cosas han cambiado considerablemente, hasta el punto de que los nubarrones no terminan de irse del pedazo de cielo que le corresponde al barrio de Nervión. Ahora es Míchel el que entrena a este equipo que, por difícil que lo tenga, aún está a tiempo de terminar los deberes y que, acorde a la filosofía del actual técnico, elegirá otro camino, el de la posesión del balón y el fútbol de ataque, para incomodar a tan temible rival, que viaja en el día con la única baja del citado Abidal y con tres ex sevillistas —Keita, Adriano y Daniel Alves— en sus filas que, por todo aquello que consiguieron en su pasado rojiblanco, inevitablemente instarán a caer en la melancolía al público local.

Si quedarse con alguno de los puntos en juego esta noche puede ser tildado de gesta —la desigualdad existente en esta Liga con forma de duopolio autoriza el uso de la terminología heroica—, conseguirlo con la defensa de circunstancias que Míchel se verá obligado a alinear lo elevaría todo a un nivel incluso superior. Cuando viene a visitarte el mejor jugador del momento —Messi, para los no iniciados— con su cuadrilla de subalternos de lujo —aquí debería escribirse el resto del once inicial del Barcelona— no es, desde luego, el día más apropiado para tener a dos de tus zagueros titulares sancionados —Coke y Fazio— y a otro, Spahic, supuestamente el jefe de la línea, con molestias en el psoas. Pese a entrar en la convocatoria de 19, sería muy, muy raro que el bosnio saliera desde el inicio, por lo que la retaguardia estaría cubierta por Escudé y Cala en el centro, con Fernando Navarro en el costado izquierdo y otro zurdo, Luna, por la derecha.

De ahí en adelante, jugarán los que la mayoría considera que deben jugar. Es más que posible que Reyes nuevamente aparezca caído a la banda izquierda y que Kanouté haga de segundo punta por detrás de Manu del Moral o Babá, quienes pugnarán por ser el sevillista que se mueva más cerca de la portería menos batida de la temporada. Al final, Negredo ha cumplido su deseo y podrá reaparecer en este encuentro. Ha entrado en la convocatoria y a nadie extrañaría que tuviera minutos a lo largo del envite. Sólo el tiempo demostrará si, efectivamente, está en condiciones de reaparecer o si, por el contrario, ha vuelto a precipitar su retorno por esas ganas locas que tiene de hacer goles y destacar para ganarse un billete para la próxima Eurocopa.

Alineaciones probables:

Sevilla F. C.: Palop; Luna, Cala, Escudé, Fernando Navarro; Medel, Rakitic; Jesús Navas, Kanouté, Reyes; Manu del Moral.

F. C. Barcelona: Valdés; Daniel Alves, Puyol, Piqué, Adriano; Busquets, Xavi; Messi, Cesc, Iniesta; Alexis.

Árbitro: González González (castellanoleonés).

Hora: 20.00 (Canal + Liga / Gol T).