Más que fichar bien, lo difícil será dar salida a lo que sobra

Por  14:00 h.
Sevilla: Palop dialoga con MonchiConfeccionar una plantilla no es sólo fichar, sino también desprenderse de los futbolistas que tienen contrato y que no entran en los planes del ejercicio venidero. A veces, este apartado termina siendo el que más quebraderos de cabeza le da a la secretaría técnica de un club, y en Nervión hay motivos para temer que esto pueda ocurrir este verano, en el que Monchi tiene ante sí el difícil reto de encontrarle una salida al puñado de jugadores que no cuentan para la próxima temporada.

Cada caso es distinto y, obviamente, no todos entrañan la misma complejidad. A priori, el más delicado puede ser el de Palop. El guardameta, pilar básico en la época dorada pero señalado por su comportamiento en los últimos tiempos, ya sabe que, ni como segundo portero, tiene sitio en el equipo. Nada más hacerse oficial el fichaje de Diego López, presumible meta titular de ahora en adelante, afirmó que estaba dispuesto a competir por el puesto, dejando clara su intención de cumplir el año que le resta de contrato en el Sevilla. En la entidad blanca se confía en que encuentre un equipo que le haga una oferta interesante; de lo contrario, se vería obligada a indemnizarlo —en torno a un milón de euros— para deshacerse de sus servicios.

Parecido es el caso de Escudé. A punto de cumplir 33 años, el central ya no es el que era, pero tiene un año más de contrato y no tiene pensado retirarse. Su salario es alto y, por buenas que puedan ser sus relaciones con el club, parece poco probable que acceda a renunciar lo que le corresponde. Si no recibe ofertas que le satisfagan, cumpliría su octavo curso en Nervión.

Tampoco es fácil la situación en torno a Spahic. Hace un año fue presentado como el nuevo jefe de la defensa, pero su rendimiento no ha estado a la altura de lo esperado. Titular indiscutible en la primera parte de la temporada, se perdió los dos últimos meses de la competición por una extraña lesión en el psoas ilíaco. Protagonista de varios casos de grave indisciplina —enfrentamientos con aficionados y compañeros, por ejemplo—, se vería con muy buenos ojos su marcha, sobre todo teniendo en cuenta que se desea limpiar el vestuario de quienes puedan dar problemas.

Tras dos campañas prácticamente fuera de la competición, una lesionado y otra —la pasada— sin jugar apenas pese a tener el alta médica, Guarente necesita minutos, algo que difícilmente pueda tener en el Sevilla. Lo más normal sería que fuera cedido a un equipo donde tuviera la oportunidad de recuperar el nivel que provocó su llegada a Nervión, aunque hay serias dudas sobre su rodilla. El precedente de Koné, con su gran temporada cuando se le daba por acabado, debe ser su estímulo.

Cuatro cedidos que vuelven
Míchel ha comentado que quiere ver en primera persona a los cuatro futbolistas que esta temporada han estado cedidos —Romaric, Acosta, Alexis y Bernardo—, aunque parece poco probable que alguno de ellos se quede. A Romaric sólo le queda un año de contrato, por lo que el Sevilla, que tiene motivos para no esperar nada de él, intentará traspasarlo para recuperar algo de lo invertido en su día. Sus primeros meses en el Español fueron buenos, lo que se tratará de utilizar a la hora de ponerlo en el mercado, especialmente el francés, donde está bien considerado.

La falta de disciplina es el nexo de unión entre Romaric y Alexis, que pasó del ostracismo al que le relegó Marcelino a ser titular en el Getafe tras su cesión en el mercado invernal. No se cuenta con él, por lo que se le volverá a buscar equipo para que juegue. No será fácil colocarlo en alguna operación debido a su alta ficha.

Acosta y Bernardo han sido de lo más destacado en un pobrísimo Racing de Santander. El argentino, eterna víctima de las lesiones, al menos ha podido jugar una veintena de encuentros, en los que sólo marcó dos goles. Su futuro más próximo parece pasar por otra cesión. Bernardo, en cambio, sí tiene más opciones de quedarse, aunque parece que todo dependerá de los movimientos que haya en la defensa sevillista, en la que, en principio, van a seguir Cala y Fazio, y se esperan, al menos, dos refuerzos. Al igual que Acosta, no debería tener problemas para encontrar acomodo en Primera división.

Salidas no obligatorias

Por último, está por ver qué ocurre con los prometedores Luis Alberto y Campaña, así como con Javi Varas y Rakitic. La continuidad de los canteranos sólo se entendería en caso de que realmente tuvieran el protagonismo del que no han gozado este año. Si no, la mejor opción sería una cesión, con la esperanza de que cojan el rodaje que quizá necesiten en la élite.
Javi Varas será quien decida su devenir más cercano. Tras vivir momentos estelares a comienzos del pasado curso, cuesta creer que acceda a seguir como segundo portero, por lo que su salida, incluso a través de una cesión, es más que probable. Rakitic, por su parte, quiere cambiar la opinión de los que están muy decepcionados por su rendimiento durante esta temporada. Si hace una buena Eurocopa y llega una buena oferta por él, tiene todas las papeletas para salir. Si no, tendrá una segunda oportunidad.

Precedentes para ser optimistas

La «Operación Salida» fue, precisamente, el apartado en el que la dirección deportiva del Sevilla sacó mejor nota el verano pasado, cuando pudo desprenderse de una quincena de jugadores que, por su bajo rendimiento, por haber cumplido ya un ciclo en Nervión, por problemas disciplinarios o por una conjunción de algunos de estos factores, debían abandonar el club. Se traspasó a Konko, Zokora, Dabo, Alfaro, Luis Fabiano y Sergio Sánchez; se dejó libre a José Carlos y Renato; y se cedió a Acosta, Cala, Bernardo, Romaric y Koné.