La mejor defensa de la defensa son sus números

Por  20:44 h.

Sevilla: Fazio saca el balón en un entrenamientoAhí está el dato: el Sevilla, con 31 tantos encajados en 29 partidos, es, tras Barcelona y Real Madrid, el tercer equipo menos goleado de Primera división. Así es, aunque a muchos les cueste creerlo, porque es generalizada la sensación de que la defensa es, precisamente, la línea más débil de este Sevilla que, salvo en contadas excepciones —dejó su portería a cero en los dos últimos encuentros, ante el Racing de Santander y el Granada—, no ha transmitido la firmeza que, al menos, sí reflejan los fríos pero siempre interesantes números.

Cumplidas ya tres cuartas partes del calendario, el Sevilla encaja una media de 1,07 goles por encuentro, promedio que, en caso de continuar en las nueve jornadas que restan para la finalización del Campeonato, significaría que el conjunto de Nervión concluiría esta edición de la Liga con 40 goles en contra, un excepcional registro que sólo ha superado en tres —02-03, 05-06 y 08-09— de las diez últimas campañas, cuando recibió en su portería 39 tantos.

Sin ir más lejos, recuperar la solidez defensiva fue uno de los objetivos que se marcó la dirección deportiva para este curso, después de que el anterior se saldara con el inadmisible registro de 61 goles encajados, el cual fue el principal motivo por el que el equipo no tuvo opciones de pelear por la cuarta plaza. Este hecho tuvo un peso considerable a la hora de decantarse por la contratación de Marcelino, quien centró todos sus esfuerzos en que el Sevilla encontrara una identidad a partir de su defensa.

Con los números en la mano, puede pensarse que el asturiano lo consiguió: en ocho de los 21 partidos de Liga que dirigió, la meta sevillista se mantuvo imbatida, mientras que sólo un rival, el Real Madrid, le marcó más de dos goles en un partido (2-6). Sin embargo, y vistos todos los encuentros del Sevilla, dicha afirmación debe quedar muy en entredicho. Hay quien encuentra la explicación a que la portería nervionense fuera difícilmente franqueable durante el arranque de la competición en la extraordinaria actuación de Javi Varas, quien por entonces acaparó un merecido protagonismo que ahora corresponde a Andrés Palop, lugarteniente de garantías de los tres palos del Sevilla desde que Míchel es el entrenador.

Si la portería, juegue quien juegue, parece bien protegida, despierta más dudas la defensa, donde sólo un futbolista, Fernando Navarro baja ante el Mallorca por sanción y por una elongación muscular—, ha rayado con regularidad a un nivel elevado. No fue malo, pero tampoco excepcional, el rendimiento que ofreció Martín Cáceres antes de que en el tramo final del mercado invernal fuera traspasado a la Juventus de Turín a cambio de unos irrechazables 9,5 millones. Se fue un defensa tan polivalente como acelerado que, en cualquier caso, tiene una enorme proyección —ya sobresale en la Vecchia Signora—, y en su lugar se repescó al canterano Juan Cala después de que destacara con el AEK de Atenas en la primera parte de la liga helena. Sin embargo, Cala no está teniendo el protagonismo que podía esperarse, pues sólo ha participado en tres encuentros. Se mostró muy errático en la oportunidad que tuvo ante el Sporting y ya parece condenado a la suplencia.

Spahic, que se ha perdido los últimos compromisos por molestias en el psoas ilíaco, recaló este verano en Nervión con la intención de que se convirtiera en el nuevo jefe de la defensa, condición que, pese a la contundencia con la que se emplea, todavía no ha alcanzado. Fazio, que parece haber olvidado las lesiones que le habían privado antes de la siempre necesaria regularidad, está jugando más que nunca y, además, lo está haciendo a un nivel aceptable, aunque, eso sí, todavía lejos de las expectativas que había generado en sus inicios. Escudé, probablemente en su último año como sevillista, es ahora la pareja del argentino, junto al que está recuperando su mejor rendimiento.

Mientras no se demuestre lo contrario, el lunar parece estar en el lateral derecho, demarcación en la que queda como único especialista un Coke algo blando en tareas defensivas y que puede estar acusando el cambio de categoría. Ante el Barcelona lo sustituyó el prometedor Luna, al que Fernando Navarro le deja pocas oportunidades.