El riesgo de tener una plantilla con los efectivos justos

Por  19:31 h.

Terminó el plazo de fichajes y la plantilla del Sevilla ha quedado cerrada, al menos hasta enero, sin que finalmente fuera posible la incorporación de Giovani dos Santos, la única opción que tenía el visto bueno de Marcelino García Toral para reforzar la delantera. El miércoles, la entidad de Nervión apuró sus últimas opciones subiendo su oferta por el atacante mexicano hasta los cinco millones, pero el Tottenham Hotspur, muy enojado con el futbolista desde que éste frenó su traspaso hace unas semanas al Udinese —los italianos pusieron encima de la mesa la desorbitada cantidad de 11 millones de euros—, se mantuvo inflexible pese a la insistencia del jugador, que, por tanto, seguirá en las filas de los Spurs, aunque su porvenir en este club es más que oscuro debido a que no entra en los planes del entrenador, Harry Redknapp.

En el mejor de los casos —esto es, llegando lejos en la Copa del Rey—, el Sevilla disputará esta temporada medio centenar de partidos, compromisos que tendrá que afrontar con unos 24 efectivos —incluyendo a Luis Alberto y Salva, que alternarán el primer equipo con el filial—, quienes conforman la plantilla más corta de cuantas ha tenido el club en la última década. Tanto es así que quedan libres tres fichas del primer equipo. ¿Será suficiente para un conjunto que, una vez eliminado de la Liga Europa, debe aspirar obligatoriamente a clasificarse para la próxima edición de la Liga de Campeones? En caso de que fuera necesario, y una vez conocidas con más precisión las posibles carencias, la idea del club es acudir al mercado invernal, como ya hiciera en la campaña pasada, cuando fueron fichados los a la postre determinantes Rakitic y Medel.

Dos jugadores por puesto
Sobre el papel hay, al menos, dos jugadores por puesto, teniendo en cuenta que, además, varios de ellos destacan por su polivalencia, por lo que pueden rendir satisfactoriamente en distintas posiciones. En condiciones normales, este número debe ser suficiente para afrontar el ejercicio con garantías, pues el alto nivel del plantel invita al técnico a que todos sus pupilos tengan bastantes minutos y protagonismo, aunque es cierto que estas cuentas iniciales quedan peligrosamente supeditadas a los efectos que pueda generar un elemento imponderable como son las lesiones.

Especial recelo provoca este riesgo en la delantera, la línea que quizá ande más justa de efectivos, aunque el hecho de que Marcelino tenga intención de jugar preferentemente con un único delantero centro —un 4-2-3-1 que podría ser también un 4-3-3— mitiga esa posible carencia. Negredo y Kanouté pelearán por un único puesto en la punta del ataque, aunque ni mucho menos hay que descartar que, cuando las circunstancias así lo requieran, coincidan sobre el césped. Manu del Moral también puede jugar en esa demarcación, aunque está más bien llamado a competir con Trochowski por la de escolta del hombre más adelantado.

Gran «Operación salida»
Esta plantilla tan justa de futbolistas es, esencialmente, el resultado de la limpia llevada a cabo este verano, en la que la dirección deportiva se ha desprendido de todos aquellos que no tenían posibilidades de jugar o de tener un protagonismo destacado en el equipo. De esta forma, hasta quince jugadores que podrían haber tenido alguna opción de estar a las órdenes de Marcelino han seguido otro camino, con el significativo recorte que ello supone en fichas.

Dragutinovic no fue renovado (sin equipo); Renato (Botafogo), José Carlos (AEK Atenas) y David Prieto (Córdoba) pudieron marcharse con la carta de libertad; Koné (Levante), Cala (AEK Atenas), Romaric (Español), Acosta y Bernardo (Racing de Santander) han sido cedidos a otros clubes; y Sergio Sánchez (Málaga), Dabo (Olympique de Lyon), Diego Capel (Sporting de Lisboa), Zokora (Trabzonspor), Rodri (Barcelona) y Alfaro (Mallorca) han sido traspasados, dejando unos ingresos que han superado los 15 millones. Uno de los descartes iniciales, De Mul, se ha quedado como relevo natural de Jesús Navas, aunque todo hace indicar que lo tendrá muy difícil para jugar.