Romaric se olvida del Bursaspor, que a última hora se echó atrás

Por  21:38 h.

Sevilla: Romaric, durante un entrenamientoSuena a tópico, a exageración, pero en el mundo del fútbol, donde todo está tan enrevesado y se entremezclan tantos intereses, una negociación no está consumada hasta que se firman los pertinentes papeles. Entonces, ya no hay marcha atrás. Hace una semana, Koffi Ndri Romaric hablaba abiertamente de su marcha al Bursaspor turco. Tenía todo acordado o, al menos, eso creía. No había por qué dudar de ello. Sólo faltaban unos pequeños detalles por concretar durante el fin de semana, pero el convencimiento del centrocampista marfileño era tal que cuando se refería públicamente a su etapa de tres años en el Sevilla utilizaba el pasado. El correspondiente comunicado haciendo oficial la operación parecía ser cuestión de horas.
Sin embargo, éste nunca llegó. De repente, y a última hora, el Bursaspor se ha echado atrás misteriosamente. Empezaron poniendo pegas y terminaron desapareciendo. Ni llamaban ni cogían el teléfono. Lo que era un interés decidido se ha quedado en nada. Romaric y sus representantes les esperaron hasta ayer, cada día con menos esperanzas, pero el club otomano no volvió a dar más señales de vida y el futbolista, definitivamente, se ha olvidado de ellos. No irá al Bursaspor. Ahora no le queda más remedio que seguir buscando acomodo, una vez que está completamente descartado que pueda tener otra oportunidad en Nervión, donde, incluso, lo han dejado sin dorsal de cara al ejercicio venidero para que no haya duda de que es uno de los descartes.

Ni siquiera la incertidumbre que, en cierta medida, puede planear sobre el centro del campo nervionense —no hay fecha concreta para las reapariciones de Rakitic y Guarente, y el prometedor Campaña no está contrastado al máximo nivel— se ha aliado con él para prorrogar su estancia en el Sevilla. En el club, tan desengañados por su irregular rendimiento y por sus repetidos problemas de disciplina, han perdido la confianza en él y a estas alturas sólo aspiran a sacar algo de dinero —entre dos y tres millones de euros— por su traspaso, que es, de momento, la única opción que se baraja para solventar este delicado caso.

Mientras esto se produce, Romaric seguirá entrenando en la ciudad deportiva. De hecho, no lo ha dejado de hacer en estos días, cuando en Turquía ponían fecha y hora a su llegada. Su intención es seguir disputando una liga competitiva, y es en Francia donde mejor cartel tiene. Está por ver si aún sigue abierta la puerta del Lille, cuyo entrenador, Rudi García, conserva un gratísimo recuerdo del sevillista de cuando lo dirigió en el Le Mans.