El Sevilla se impuso con pegada en un partido de poder a poder

Por  20:30 h.

Victoria ajustada y sufrida del Sevilla FC esta noche ante el Villarreal (3-2) en un encuentro muy disputado en el que los locales supieron sufrir y aprovechar las ocasiones de las que dispuso. Con una primera parte bastante controlada y en superioridad, Rakitic, Negredo y Romaric anotaron los tantos de un Sevilla que tuvo más pegada que juego y que logra tres puntos vitales en sus aspiraciones europeas. Marchena, que acabó expulsado, y Rossi apretaron el marcador en un bonito encuentro.

Sevilla FC 3 Villarreal 2
3 – Sevilla FC
Varas; Cáceres, Fazio, Escudé, Fernando Navarro; Capel (Renato, min. 82), Zokora, Rakitic, Perotti; Negredo y Rodri (Romaric, min. 58).
2 – Villarreal CF
Diego López; Mario, Musacchio (Cani, min. 66), Marchena, Catalá; Cazorla, Bruno, Matilla, Wakaso; Nilmar (Rossi, min. 53) y Marco Rúben (Cicinho, min. 67).
Goles
1-0, min. 8, Rakitic; 2-0, min. 13, Negredo; 2-1, min. 56, Marchena; 3-1, min. 61, Romaric; 3-2, min. 72, Rossi.
Árbitro
Undiano Mallenco (C. Navarro) amonestó a Zokora y Rakitic, por el Sevilla; y a Musacchio y Mario por el Villarreal. Expulsó por doble amarilla a Marchena.
Incidencias
Unos 40.000 espectadores en el Ramón Sánchez Pizjuán. Tarde despejada y buena temperatura. Terreno de juego en perfectas condiciones. Partido correspondiente a la 33ª jornada de la Liga BBVA.

El encuentro no pudo arrancar mejor para los intereses sevillistas, que en sus dos primeras llegadas ya pusieron tierra de por medio con su rival. A los nueve minutos una arrancada de Zokora fue frenada en falta al borde del área por Musacchio. Rakitic, un golpeo mestro, elevó el balón por encima de la barrera y perforó la red ante la mirada de Diego López. El croata anotaba su quinto gol en liga, rentabilizando a pasos agigantados su fichaje. Sin embargo, sólo cinco minutos después, el equipo de Manzano rentabilizaba al máximo su segunda ocasión del partido (y de la primera mitad). Perotti, el mejor hoy sobre el césped, realizaba un pase perfecto a la espalda de la defensa amarilla para que Negredo, con un precioso toque de vaselina, superar al portero del Villarreal y por el 2-0 en el electrónico.

El conjunto sevillista dominaba el partido sin apuros, bien armado y sin pasar apuros defensivos ante un rival desarbolado y que acusaba en cierta manera pilares como Rossi, Borja Valero o Cani, que Garrido reservó de inicio pensando en la semifinal de Liga Europa ante el Oporto. No obstante, el técnico castellonense hizo una variante táctica que niveló más la balanza. El entrenador visitante pobló más su centro del campo y comenzó a tener más el balón, aunque sin presencia ofensiva por el área de Javi Varas, que sólo tuvo que sacar una buena mano a disparo de Nilmar. El Sevilla empezó a no disfrutar mucho tiempo continuado del esférico y eso ante un equipo que maneja tan bien el balón es un peligro a correr.

En el último minuto Fazio sacó bajo palos un disparo débil de Marco Rúben, dando el aviso de lo que podía venir en la segunda mitad si el guión no variaba un poco.
Pero el guión no variaba en absoluto y pronto acortó distancias el Villarreal tras la reanudación. Marchena cazaba un pase de Bruno tras un rechace en un córner y cruzaba su disparo para introducirlo en la red. El Sevilla estaba jugando con fuego y empezando a quemarse. Manzano retiró inmediatamente del campo a Rodri, para dar entrada a Romaric, que entró bajo una sonora pitada. Precisamente el marfileño volvió a poner tranquilidad al encuentro anotando el tercero. Negredo peinó un balón que cazó el centrocampista para batir por bajo a Diego López. Gol cuando más apuros estaba pasando el Sevilla.

La ventaja podía ser decisiva si no se caía en los mismos errores y se le quitaba la pelota al Villarreal. Sin embargo, los cambios de Garrido pronto entraron en acción. Rossi, que había entrado por Nilmar, cazó un balón en la frontal para colocarla pegada al palo y acortar de nuevo distancias. Restaban 20 minutos de sufrimiento y espectáculo. Rakitic tenía que contener él solo al centro del campo rival, ante la inexistencia de Zokora sobre el campo. Rossi ya había avisado con un disparo al palo en un contragolpe con Escudé tendido sobre el césped.

En los últimos minutos, la expulsión de Marchena, que llevaba todo el partido entrando con dureza, el Sevilla jugó con superioridad que no terminaba de hacerse manifiesta. El espectáculo de los múltiples balones lanzados sobre el terreno de juego era lamentable e impropio de una entidad como el Sevilla. El pitido final del árbitro alivió a la afición, que estalló en júbilo por una victoria muy importante para los intereses europeos del equipo de Manzano.