Vitolo felicita a Sarabia
Vitolo felicita a Sarabia

Sevilla-Leicester: los cuartos de Champions pasan por Inglaterra (2-1)

El equipo de Ranieri acortó distancias en el minuto 73; por el conjunto nervionense marcaron Sarabia y Correa

Por  22:44 h.
Sevilla
2
Leicester City
1
Rico, Mariano, Lenglet (Carriço, m. 54), Rami, Escudero, Nzonzi, Nasri, Sarabia, Correa (Iborra, m. 63), Vitolo y Jovetic.
Schmeichel, Simpson, Morgan, Huth, Fuchs, Albrighton (Amartey, m.88), Drinkwater, Ndidi, Musa (Gray, m. 57), Mahrez y Vardy.
1-0, m. 25: Sarabia. 2-0, m. 62: Correa. 2-1, m. 73: Vardy.
Clement Turpin. Amonestó a Escudero y Carriço.
Sánchez-Pizjuán. Asistieron 38.834 espectadores

La Champions League tiene estas cosas. Estaba todo encaminado para que el Sevilla saliera con galones del Sánchez-Pizjuán en la ida de los octavos de final cuando se puso con 2-0 en el marcador con los goles de Sarabia y Correa… hasta que un error atrás en el minuto 73 posibilitó que marcara Vardy y le diera oxígeno al Leicester. La desconcentración, por muy mínima que sea y por muy poco que dure, se paga demasiado caro en la máxima competición continental y el Sevilla tendrá que viajar hasta tierras inglesas en dos semanas para tratar de entrar en la historia con su pase a los cuartos de final. Es lo que le queda y lo que le toca tras disputarse el primer acto de un duelo en el que el Sevilla fue claramente superior, pero en el que la falta de efectividad arriba terminó pasándole factura.

El empuje fue cosa del cuadro local desde el principio. Primero con un disparo de Sarabia desde fuera del área y casi sin ángulo, y después con una cesión de un defensor del Leicester que a punto estuvo de sorprender a Schmeichel, el partido quedó pronto escenificado como se preveía. Los ingleses habían llegado para destruir y contragolpear. Nada sorprendía. Ni siquiera a Ranieri, que desde su banquillo parecía dar por bueno el golpeo constante de los locales. El Sevilla era una ola repetida una y otra vez, seguía a lo suyo y lo suyo era mirar con descaro a la meta del conjunto británico. De esta manera, y cuando apenas se llevaban trece minutos de partido, Correa, una de las grandes novedades en el once sevillista, sería derribado claramente por Morgan dentro del área. ¡Penalti! El colegiado, Clement Turpin, no tuvo ninguna duda y nadie del Leicester protestó. Era el mejor comienzo para un duelo tan intenso y de tanta ansiedad. Sin embargo, el propio jugador argentino, que pidió el balón, desaprovechó la oportunidad tirando muy mal, prácticamente a las manos de Schmeichel. Fue un golpe para el estadio nervionense. No entraba en ningún guión de unos octavos de fina de la Champions League errar un penalti. Pero el Sevilla, acostumbrado a superarse y derribar barreras cada vez más altas, se repuso muy rápido. Es lo que tiene la calidad y el esfuerzo, pero, sobre todo, el hambre por conseguir cotas mayores. A pesar del error en la pena máxima, todo estaba a su favor y los jugadores lo sabían. Porque el Leicester bastante tenía con aguantar el marcador ante tanto brío sevillista. Escudero, protagonista unos minutos antes con un disparo que a punto estuvo de significar el primer tanto, puso un balón de oro desde la banda izquierda para que Sarabia, ahora sí, por fin, adelantara al Sevilla en el minuto 25. Lo que vino después fue más de lo mismo: acoso y más acoso ante un Leicester que terminó la primera parte prácticamente pidiendo la hora.

En la segunda mitad la vida siguió igual. Aunque tímidamente los de Ranieri trataron de encontrar triangulaciones, los locales siguieron erre que erre buscando el segundo tanto. Pareció una obsesión, seguro, la doctrina de un Sampaoli que se desvivía desde una cabina cumpliendo su último partido de sanción. Vitolo, como casi siempre uno de los mejores, entendió perfectamente la idea y a punto estuvo de marcar cuando sin apenas ángulo disparó al palo. La noche se había puesto muy bonita para los sevillistas pero hacía falta rematar. Tanto perdonar podía no traer nada bueno. Lenglet, con tanta carrera, acabó lesionado y tuvo que entrar Carriço. Quedaba mucho y la necesidad de hacer un segundo que le diera algo de tranquilidad en la vuelta en Inglaterra. Dicho y hecho. Jovetic, tras realizar un control de ensueño, le dio el balón a Correa para que marcara el segundo en el minuto 62 ante la explosión de la hinchada sevillista. El ejercicio parecía que estaba ya cumplido:dos golitos y sin tantos en contra en la ida. El motor sevillista bajó demasiado entonces. Pero demasiado. El Leicester fue cogiendo oxígeno y los de Sampaoli acabaron desapareciendo hasta que el conjunto de la Premier, en su primer acercamiento y tras un error de entendimiento entre Rami y Mariano, acabó acortando distancias con un tanto de Vardy. Quedaba poco más de un cuarto de hora para acabar  y el Sevilla volvió a intentarlo con todo y por todos lados. Pero las fuerzas ya no acompañaban. El esfuerzo de la primera parte y el bajón anímico por el gol recibido en la recta final terminaron dejando el marcador en el definitivo 2-1.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (ABC) Profesor/Dr (Univ. Loyola Andalucía). ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
Mucho ánimo @DavidSoria18 Qué pena me da. Otra vez 😔 - 8 horas ago