Una retaguardia muy permeable

Por  6:43 h.

La irregularidad en fútbol suele ser sinónimo de inconsistencia, y si se parte de la premisa de que los equipos se construyen desde la solidificación del sistema defensivo, habrá que aceptar como válida también la contraria: el funcionamiento de los equipos comienza a resquebrajarse cuando su puzzle defensivo pierde estabilidad, fortaleza, solidez. Es lo que le ha pasado al Sevilla de Gregorio Manzano, que se ha desangrado defensivamente en las dos últimas jornadas, ante Real Madrid y Osasuna (nueve goles en dos encuentros), evidenciando graves carencias en su estructura defensiva que, se convendrá, no sólo atañen por el lado de la responsabilidad al cuarteto de atrás sino también al resto del equipo. Es denominador común esta campaña.

El actual Sevilla está lejos de la solidez granítica exigible a los conjuntos que se codean con los primeros puestos clasificatorios. Lleva encajados, de hecho, 58 tantos en Liga (dos más que los anotados), un registro negativo que, en esta edición liguera, sólo tiene parangón ahora mismo con cinco equipos, todos ellos ubicados en la segunda mitad de la tabla. El Málaga, décimo, suma 64 dianas en contra; la Real Sociedad, decimotercera, 62; el Getafe, decimoséptimo, 59; el Hércules, decimonoveno, 58; y el Almería, farolillo rojo, 61. Nótese, pues, incidiendo en el lado positivo de la rémora, el consiguiente mérito que tiene que el Sevilla, con esos guarismos, se halle en franca disposición de lograr plaza europea. Para encontrar semejantes cifras defensivas en la etapa moderna del club hay que remontarse a estrepitosas temporadas que dieron con los huesos del equipo en la categoría de plata. En el 68, por ejemplo, recibió 68 tantos mientras que en el 97 encajó 69 y en 2000, último resbalón del equipo hacia el averno de la Segunda, estuvo cerca de la cifra récord de tres años antes: 67.

Cúmulo de circunstancias

La cuenta, esta vez, va por 58, sangría seguramente explicable por un compendio de circunstancias que han impedido dar con la fórmula ideal en lo que atañe a la configuración del cuarteto defensivo, línea trascendental que necesita de minutos para la adquisición de los automatismos necesarios. Ha sido el Sevilla muy castigado por las lesiones (Alexis, Cáceres, Fernando Navarro, Escudé, los regreso de Sergio y Drago…); hay jugadores que no han dado el nivel esperado, otros han sufrido demasiados altibajos, alguno se marchó en invierno (Konko) y hasta se ha visto Manzano en la tesitura de mover ficha en la portería. El resultado de todo ello es que, a estas alturas, cuando se descuentan ya los días para el final de la campaña y el equipo no tiene asegurado el billete para competición continental, es difícil que el aficionado pueda recitar la línea de cuatro en retaguardia que ha jugado con más asiduidad.

En Pamplona, por ejemplo, por la necesidad de nuevo (Fernando Navarro, Cáceres y Alexis están fuera por lesión), Manzano puso en órbita un cuarteto inédito integrado, de derecha a izquierda, por Sergio Sánchez, Bernardo, Escudé y Dabo, luego retocado con Dragutinovic. Era el debut del polivalente zaguero serbio esta temporada, ausente de una serie de combinaciones en cobertura que, realizado el recuento, alcanza la cifra de 25 en 46 partidos entre Liga, Copa y Europe League con Gregorio Manzano al frente del banquillo nervionense. De las 25 defensas alineadas son tres las más empleadas. Al principio de su estancia en Sevilla fue asidua la compuesta por Dabo, Cáceres, Alexis y Fernando Navarro. Con ella en liza, el Sevilla ganó en Dortmund (0-1), perdió en Nervión con el Almería (1-3), cayó en Villarreal (1-0), venció en Zaragoza con gol postrero de Negredo (1-2), batió en el Sánchez-Pizjuán al Valencia (2-0) y lo mismo hizo con el Athletic de invitado (4-3). En total, seis partidos, diez goles a favor y ocho en contra.

Variante de la misma fue la formada por Dabo, Alexis, Escudé y Fernando Navarro. Este cuarteto lo utilizó en la victoria frente al Osasuna (1-0), el tropiezo en Santander (3-2), así como en dos choques de la Copa del Rey: 0-4 en Irún y 3-3 en Villarreal. Antes de que se lesionara Cáceres en Almería, Manzano había apostado por colocar al versátil uruguayo en el costado derecho, a Fernando Navarro en el izquierdo y a Fazio y Escudé en el eje de la zaga. Con ellos ganó el Sevilla al Hércules (1-0), perdió en Bilbao (2-0), doblegó al Zaragoza (3-1), empató en Mallorca (2-2), venció al Villarreal (3-2) y, por último, al Almería a domicilio (0-1). Balance, pues, de 13 puntos, diez goles a favor y siete en contra.