Álvarez: “En el cuarto partido a un equipo no le da tiempo a morir”

Por  20:40 h.

El ex entrenador del Sevilla, Antonio Álvarez, ha sido protagonista en ‘La noche del fútbol’ de Giralda TV y donde más interesante se ha mostrado ha sido cuando ha hablado de su cese, cuyo gran porcentaje de culpa se lo ha dado a la eliminación Champions ante el Sporting de Braga, y de la llegada de Gregorio Manzano al banquillo sevillista tras su destitución pocas horas después de la derrota del equipo en Alicante frente al Hércules.

Antonio Álvarez en una rueda de prensa

"La eliminación ante el Braga tuvo un porcentaje muy alto en mi destitución. No estábamos preparados para caer y todavía no se ha terminado de digerir"

"Todavía es pronto para valorar a Manzano, pero ha hecho lo que yo creía que hacía falta, ganar dos partidos para que el grupo cogiera moral y confianza para seguir trabajando"

Álvarez, que dice que “hace falta más paciencia en el mundo del fútbol, donde hay muchas prisas por conseguir los objetivos ya en el mes de septiembre” ha asegurado sobre su despido como entrenador que “a la salida del autobús del estadio de Alicante, iba hablando tan normal con el presidente: me decía que el equipo estaba bien y dominaba los partidos, pero no terminaban de salir bien las cosas. En ese momento no intuía nada sobre mi cese. Fue luego ya en el avión cuando ya me lo comunicaron”.

¿Qué porcentaje de culpa del cese tuvo la eliminación ante el Braga? – “Un porcentaje muy alto. No estábamos preparados para la eliminación, pero esto es fútbol y se podía dar, yo ya lo avisé; a doble partido se te da mal el primer partido y todo se pone cuesta arriba, luego en casa lo planteamos para marcar pronto, pero ellos se adelantaron en un contragolpe…esa eliminación no la hemos terminado de digerir todavía. Fue mucho castigo, pero la UEFA parece que ha quedado devaluada, y el Sevilla, cuando se ha hecho grande ha sido al ganar las dos Copas de la UEFA seguidas, aunque la Champions da muchísimo prestigio, tanto deportivo, como económico. ¿Los gritos? Puedo entender que fue un palo y un jarro de agua fría para todos, pero los que estaban gritando al término del partido fue un grupo de 15 o 20 que no representan a la afición del Sevilla. Luego he hablado con muchos aficionados e incluso con miembros de los Biris, y todo el mundo me demostraba que estaba con el equipo”.

¿El Sevilla se estaba muriendo poco a poco? – “El presidente quiso hablar de esa forma, aunque no quiso dar a entender eso, porque sabe que un equipo no se muere de la noche a la mañana. El cuarto partido que jugábamos lo hicimos en casa, teníamos la posibilidad de ponernos líderes y al siguiente perdemos y soy destituido. Yo creo que el equipo no se estaba muriendo, en el cuarto partido a un equipo no le da tiempo a morir. Se han incorporado muchos jugadores al plantel y necesitaban adaptación, no quiero que suene a excusa, pero era la realidad. No se estaba muriendo, pero sí tenía un margen de mejora importante. Vuelvo a incidir en la previa de Champions como clave de todo; yo en ningún momento me vi impotente y siempre con ganas y fuerzas de sacar la situación adelante”.

Cambios con la llegada de Manzano – “Ya lo dijo Gregorio cuando llegó, que él no tenía una varita para cambiarlo todo. El equipo en Alemania, si somos objetivos, mereció otro resultado y afortunadamente tuvo la suerte que en otros momentos ha faltado, y eso te da muchísima confianza. Luego vino el partido del Atlético, que se puso pronto de cara y luego se marcó también el tercer gol en la segunda parte al comienzo y ya los tres puntos se quedaron en casa. Yo es lo que decía, que había que ganar dos partidos seguidos para que los jugadores cogieran esa confianza que hace falta para afrontar los partidos e intentar hacerlo en casa también, porque habíamos empezado como locales un poco regular, ante la afición que es la que está siempre detrás y apoyándote”.

El título de Copa del Rey – “Como segundo entrenador ya había conseguido títulos y te sientes muy partícipe, pero como primer técnico la felicidad es muy grande. No sólo sientes la alegría por ti, sino también por un grupo de jugadores que había sufrido mucho, habían hecho un esfuerzo muy grande y cuando ellos ganan, también lo hace el entrenador. Esos momentos sentirte arropados por la gente con la que trabajas a diario, tampoco se puede explicar. Se ve como hay una perfecta comunión y buen rollo y fueron momentos inolvidables”.