A la cuarta debe ser la vencida

Por  3:00 h.

Sevilla FC: Desolación en los sevillistas con la celebración de los rusos al fondoAsí lo dicta al menos la lógica, dada la debilidad del rival que visita mañana el Sánchez-Pizjuán, ya que además el Karpaty no se juega prácticamente nada en el pleito, al tener nulas posibilidades de alcanzar una plaza en los dieciseisavos de final de la Liga Europa. El Sevilla, ahora con Manzano, está obligado a romper una racha negativa como local en competiciones continentales, pues en las tres últimas comparecencias europeas en Nervión el resultado les fue esquivo a los que oficiaban como locales.

Tal y como publican los compañeros en ABC de Sevilla, el choque ante el modesto conjunto ucraniano debe servir para poner fin a una racha negativa sin parangón en la ya dilatada andadura europea. El Sevilla-Karpaty de mañana (21.05 h.) será el encuentro 102 de carácter continental del club decano hispalense y el número 49 que juega en campo propio. Hasta el pasado 16 de marzo, sólo una vez había perdido como local. Fue ante el AZ Alkmaar de Louis van Gaal por 1-2, en la liguilla de la Copa de la UEFA, el 14 de diciembre de 2006, lo que no impidió acabar ganando la final en Glasgow al Español cinco meses después.

Cierto es que entre esa primera derrota y la segunda hubo un triunfo parcial, 3-2 al Fenerbahçe el 4 de marzo de 2008, que resultó frustrante y estéril pues se acabó cayendo en los penaltis y apeado de los cuartos de final de la Liga de Campeones.

La misma consecuencia traería la primera derrota en la Champions a favor de querencia sufrida siete meses y medio atrás. Tras el esperanzador 1-1 cosechado en Moscú, el CSKA venció 1-2 en la capital hispalense y de nuevo le frustraba al Sevilla de Del Nido, en ambas ocasiones con Jiménez en el banquillo, la posibilidad de alcanzar los cuartos de final de la máxima competición continental. Ese varapalo deportivo y económico pesó en gran medida en la destitución, tan sólo una semana después, del técnico de Arahal.

Algo similar le acabaría ocurriendo a su circunstancial relevo en el cargo, pues también quedó muy tocado en su puesto de entrenador del Sevilla Antonio Álvarez después de la sorprendente derrota por 3-4 cosechada ante el Sporting de Braga el pasado 24 de agosto. En pocas quinielas entraba que el modesto conjunto del norte de Portugal pudiera apear a un equipo con coeficiente de cabeza de serie de la fase de grupos de la Champions. La sorpresa fue doble, pues no sólo venció en el estadio AXA por 1-0, sino que fue capaz de hacerle cuatro goles en Nervión seis días después. Esa costosísima eliminación, unida a la forma en la que se perdió la opción de ganar la Supercopa ante el Barcelona tres días antes en el Camp Nou, acabaron siendo determinantes en la decisión de prescindir de sus servicios un mes después tras caer derrotado en el feudo del recién ascendido Hércules.

Al técnico nacido en Marchena le quedó tiempo, no obstante, para acumular en su corta trayectoria como primer entrenador del Sevilla otra derrota continental jugando a favor de querencia. Fue en la primera jornada de la Liga Europa frente al París Saint-Germain el pasado 16 de septiembre. Desde entonces no acoge el estadio sevillista un partido europeo. La rebautizada Copa de la UEFA no tiene ni de lejos el glamour de la Champions y como tampoco el rival de mañana despierta un especial interés, no se espera una buena entrada ante el Karpaty. El descafeinado pleito tiene sin embargo su enjundia clasificatoria para los de Manzano, que si vencen pueden consolidar su segunda plaza del grupo o incluso desbancar de la primera al PSG si éste no vence en el Parque de los Príncipes al Borussia de Dortmund.

La ocasión pues se presenta propicia para comenzar a recobrar el papel de talismán que tuvo hasta hace bien poco el estadio sevillista en partidos europeos. Urge un triunfo balsámico después del ridículo del pasado sábado en el Camp Nou, ya que si encima se pincha ante los ucranianos…