Los diez quebraderos de cabeza de Monchi

Por  3:58 h.

Mira que lleva veranos acumulados Monchi como responsable de las tareas de confección de la plantilla sevillista, pero seguro que no recuerda uno como el presente, que de tan parado parece que no vaya a moverse. Una vez que finalice el Mundial será cuando las consultas por jugadores se concreten en ofertas contantes y sonantes, propuestas que deben llegar al Sevilla al menos por diez integrantes del plantel para reducir el «overbooking» de fichas.

Como puede leerse en las páginas de deportes de ABC de Sevilla, es ya norma habitual que el resto de equipos andaluces llamen a la puerta de la escuadra nervionense preguntando por esa remesa de profesionales que no tienen hueco, convirtiéndose así el Sevilla es una especie de conjunto nodriza que abastece de útiles elementos, la mayoría de ellos forjados en la prolija factoría de Utrera, a clubes del orbe regional que no tienen las posibilidades económicas del hispalense. Y este año ha vuelto a suceder.

Emiliano Armenteros es el más apetecible de todos por la cantidad de novias que le han salido. Un zurdo que al igual puede actual de extremo como de interior, y que la pasada temporada formó parte del Xerez, donde pudo mostrar sus hechuras en la máxima categoría. No decepcionó en su debut (25 partidos, tres goles) y la prueba es que tiene tras de sí hasta siete conjuntos de Segunda —entre ellos todos, los andaluces de la categoría menos el Betis— pendientes de la decisión que tome.

Este lunes, ya de regreso en España tras sus vacaciones, se reunirá con su representante y ahí deshojará la margarita tras desestimar la posibilidad de picar billete de regreso a su país, Argentina, con destino al Banfield, otro de los equipos que lo han tentado. Él quiere seguir en la Liga española y el Sevilla no se deshará de él, pero tendrá que hacerlo en Segunda posiblemente. David Prieto es otro de los que se resisten a salir de la disciplina sevillista. Aún le quedan dos años de contrato y fue compañero del Armenteros y de Casado —otro de los descartes— la temporada anterior en Chapín, o incluso el prometedor José Carlos, talento aún por explotar que deberá foguearse este próximo curso lejos de casa.

Un espejo para todos
Ése, el del palmerino, es el camino que ha de seguir José Carlos, al que se ha vinculado con el Levante y con el Tenerife, y que se encuentra pendiente de una propuesta de Primera que todavía no es firme porque el onubense no parte como primera opción de la lista para ese potencial pretendiente. De no cuajar la operación, aumentarían las posibilidades de que José Carlos engrosara las filas de un club de la aristocracia del fútbol español. «Todo está paralizado», proclama un conocido representante. Hacerse hueco en la elite no es fácil, hoy es cosa de privilegiados. Y si no que se lo digan a Crespo, que tras una decepcionante temporada como cedido en Santander se halla en el radar de varios equipos de Segunda; o a Lolo, extraño caso porque nunca ha dejado el jugador de considerar la opción del Málaga como la mejor para su futuro. Asegura su entorno que tiene varias propuestas incluso del extranjero, pero en Málaga ha saltado otra vez a la palestra su nombre. El seguimiento es un hecho.

La lista de los diez «excluidos» en clave sevillista se completa con otros nombres a los que Monchi deberá buscar acomodo. A la cabeza Chevantón, que costó ocho millones, percibe más de dos, tiene contrato hasta 2011 y ni siquiera ha formado parte de la rumorología estival. Le siguen Koné, lesionado de nuevo de la rodilla; De Mul, que tiene el cuentakilómetros de partidos oficiales a cero desde hace demasiado tiempo para ser atractivo; y Duscher, que en el último curso sólo ha disputado veinte choques oficiales entre las tres competiciones. Son los diez quebraderos de cabeza de Monchi.