«No estaba loco cuando decía que Romaric es muy bueno»

Por  3:00 h.

Ha firmado por dos temporadas por el equipo aurinegro con el objetivo de revitalizar su cantera y de pelear con los dos colosos del fútbol griego después de dieciséis años sin títulos. Acompañado de su representante, Álvaro Torres, y el asesor de éste Bernardo Muela, y tras visionar un partido del Aris de Cúper, su primer rival en su aventura griega, Manolo Jiménez atendía ayer por la noche a ABC de Sevilla.

El de Arahal se puso manos a la obra ayer en el AEK

"Estoy muy orgulloso de nuestro trabajo en el Sevilla y tienen que tener confianza en su trabajo Antonio Álvarez antes como ahora Gregorio Manzano y todos los que trabajan con honradez."

"Manzano sabrá enganchar a Luis Fabiano, Kanouté y Negredo, porque son futbolistas muy importantes"

—Supongo que sorprendido de la acogida como técnico del AEK…
—Sí. Ha sido muy buena, tanto por parte del club como de los aficionados; supone una motivación extra para trabajar con más ilusión si cabe.

—¿Por qué el fútbol griego para esta primera experiencia profesional como entrenador fuera del Sevilla?
—Tenía otras ofertas, algunas de países exóticos con mucho dinero de por medio y alguna de España, pero mi representante me puso en contacto con los dirigentes del AEK antes de cerrar el acuerdo y ellos me hablaron de su intención de potenciar la base, lo que me sorprendió. Quieren que haya más jugadores griegos en la plantilla y no meten presión en el primer año, aunque sí que el equipo vaya creciendo poco a poco; el proyecto me ha parecido atractivo.

—Además le han ofrecido dos años de contrato…
—Sí, querían que firmase por tres y yo sólo quería uno, pero me insistieron en que ya cogía esta temporada empezada y que no había planificado la plantilla, por eso accedí a firmar por dos temporadas.

—En cierto modo existen similitudes entre el AEK y el Sevilla, es un club histórico pero que está a la sombra de los poderosos Olympiacos y Panathinaikos…
—Sí, estos dos equipos manejan unos presupuestos impresionantes con los que podrían competir perfectamente en España, pero también el Sevilla demostró que podía competir con Madrid y Barcelona sin tenerlo, porque no sólo el dinero te hace tener un rendimiento importante. Esa es la filosofía que se quiere implantar en el AEK, que ya es un equipo importante en Grecia y esperemos que con el trabajo consigamos que sea importantísimo. Pese a que hay dos o tres futbolistas veteranos, el resto de la plantilla es muy joven.

—¿Qué objetivo le han marcado?
—Ser competitivo y ganar todo lo que se pueda. Tenemos cinco puntos de desventaja con los equipos grandes en una liga corta, pero vamos a ponernos las pilas para lograr algo importante, intentaremos meternos en la Champions y ganar algún título, y que el año que viene podamos ser más importantes aún. Como ocurre en España, queremos ser una alternativa seria a los dos equipos que llevan 16 años ganándolo todo en Grecia. Pero aparte de trabajo hay que planificar bien y en eso estamos.

—¿Y cómo se ve ahora al Sevilla desde la distancia?
—En mi corazón siempre va a estar el Sevilla. Siempre lo he dicho. Llegué con 16 años, he salido con 46 y apenas estuve un año fuera. Profesionalmente ahora el Sevilla está aparcado y ahora sólo me ocupan los intereses del AEK, que son los propios míos y de mi familia.

—¿Qué opina de la salida de Antonio Álvarez? ¿La veía venir?
—Ni quiero ni me gustaría opinar de este tema. Antonio es una grandísima persona, un gran profesional y gran sevillista que no ha tenido muchos partidos para demostrar su valía, pero yo le deseo lo mejor, como también se lo deseo a Gregorio Manzano, que es un entrenador con una gran experiencia. No voy a entrar a valorar si ha sido justo o injusto lo que le ha pasado porque tampoco lo hice en mi caso. Lo único que pienso es que Antonio no ha tenido suerte y repito que le deseo lo mejor.

—En cualquier caso, ¿cree que habrá más paciencia y confianza con Manzano que la que ha habido con técnicos de la casa?
—No sé. La confianza hay que ganársela día a día y yo en ese aspecto sí que estoy satisfecho por el apoyo que tuve del club y por mi propio trabajo. Ahí están los números: un quinto puesto igualado a puntos con el cuarto y a tres del tercero, un tercer puesto con 70 puntos, semifinalista de Copa un año y clasificado para la final en otro en el que fui destituido en quinta posición después de estar toda la Liga en puesto de Champions… Estoy muy orgulloso de nuestro trabajo en el Sevilla y tienen que tener confianza en su trabajo Antonio Álvarez antes como ahora Gregorio Manzano y todos los que trabajan con honradez.

—¿Cree que la plantilla actual es mejor o peor que las que tuvo a sus órdenes en el Sevilla?
—No quisiera entrar en más valoraciones del Sevilla, del que se tienen que preocupar Del Nido, Monchi y ahora Manzano. Yo me preocuparé si las cosas no marchan bien porque a mí me importa el Sevilla, pero opinar sería faltarles el respeto a los que están ahora al frente del equipo.

—¿Le han llamado el presidente y el director deportivo para desearle suerte en el AEK?
—Seguimos en contacto y me han mandado mensajes. Somos amigos los tres desde hace mucho tiempo y nunca he tenido problemas con ninguno de ellos.

—Con Duscher y Romaric en la media consiguió quedar tercero en la Liga. Ahora el último de ellos ha vuelto al primer plano después de su buen partido ante el Atlético…
—Romaric tiene un problema y todos sabemos cuál es, pero si lo controla será uno de los tres mejores jugadores de la plantilla, y entonces a lo mejor resulta que yo no estaba tan loco cuando lo defendía y decía que Romaric es muy bueno.

—También el ahora suplente Luis Fabiano cuajó a las órdenes de Jiménez su mejor temporada en Europa y volvió a la selección…
—Luis Fabiano, en el fondo, me tiene que querer mucho porque con mi cuerpo técnico marcó 32 goles una temporada cuando venía de no ser titular indiscutible, aunque sí jugaba los partidos importantes porque es muy bueno. Para mí es un magnífico jugador y con eso está todo dicho. Seguro que con los conocimientos que tiene Gregorio Manzano le enganchará, al igual que a otros jugadores como Kanouté y Negredo, que también son futbolistas importantes.