“Si digo que vamos a por la Liga, Del Nido me saca bajo palio en Semana Santa”

Por  16:44 h.

Gregorio Manzano ha llegado con las ideas muy claras al Sevilla. El técnico jiennense, que comenzará desde mañana a preparar el choque frente al Sporting de Gijón previsto para el próximo domingo a las nueve de la noche, quiere impregnar de su personalidad a la plantilla sevillista y comienza a hablar de objetivos y de lo que espera del equipo en todas las competiciones que hay por delante, apuntando especialmente a la Copa del Rey, por la que siente una especial devoción.

En una entrevista concedida a los medios oficiales del club, Manzano refiere que “mi tarjeta de presentación dice que quiero que peleemos por los puestos de la Champions. Cada año es más difícil y hay más equipos que se han reforzado muy bien como Villarreal y Atlético de Madrid que la pasada temporada quedaron el siete y el nueve. Quiero la cuarta plaza como mínimo pero sueño con algo más arriba. Depende de nosotros. De la Copa ya he hablado del ‘mono’ que yo tengo de esa competición en mi curriculum. Siempre me ha gustado y ya estuve en semifinales hace dos años y en cuartos el pasado con un equipo menor. Hemos dado guerra siempre y no la voy a dejar atrás. Con el Sevilla espero estar en otra final. ¿La Europa League? Hablo egoístamente, debutar en Alemania después de tantos años de trabajo y además entrar con el pie que lo hicimos… Es una competición dura, con equipos de muy alto nivel pero ojalá lleguemos lo más lejos posible. ¿La Liga? Hombre, si digo que vamos a ir por ella, el presidente me saca en Semana Santa bajo palio. Vamos a dar todo porque sea un año feliz y bonito para todos los sevillistas”.

El preparador nervionense, habla también de las diferencias entre las situaciones que vivió cuando llegó al Mallorca en su segunda y última etapa, y esta que ha dado con su inicio del trabajo en el Sevilla y ha desvelado que “son situaciones distintas. Allí estaba en el ecuador de la Liga y el equipo era colista, ya que teníamos que salir a Málaga y recibir al Madrid. Si perdíamos nos quedábamos muy atrás. Ganamos los dos partidos, salimos del descenso y nunca más volvimos. Aquí es distinto. Estamos en el comienzo. La variable es que ha habido una eliminatoria muy importante como la previa de la Champions. El equipo recibió un fuerte shock. El equipo se quedó muy tocado y con dudas y luego no ha habido partidos, sobre todo en casa, con la afición que te arropa, para subsanar ese tropiezo. Todo lo contrario. Fuera de casa ha ido muy bien y en casa el equipo no ha tenido esa suerte para haberle dado a la afición un premio por esa desolación de la eliminación. El equipo tenía dudas e incertidumbre y una confianza baja. Lo que hice fue recordarles quiénes eran como futbolistas, qué tenían por delante y cómo lo podían conseguir. Unas pinceladas muy breves hacia su propio ego y que lo sacaran de dentro, aparte de la colocación que dispuse de jugar de esa forma en esos partidos. Lo primero ha salido bien, pero hay que consolidarlo porque tenemos todas las competiciones intactas. Son situaciones parecidas pero no iguales al cien por cien”.

Por eso, tanto la forma en la que se ha producido su llegada al club y todos los objetivos que se tienen por delante, son un auténtico reto para el de Bailén, pero también para la plantilla, resto del club y aficionados: “Yo vengo al Sevilla con toda la ilusión y la energía del mundo. No me lo tomo como un reto personal por algo que tenga que demostrar. Vengo con todas las ganas del mundo para que el Sevilla mantenga su prestigio y aportarle mis ideas y mi personalidad y que el Sevilla consiga este año las metas. El año que viene Dios dirá. Pero es un reto no solo mío, sino también también de la plantilla, del presidente y de la afición. Hay que demostrarlo día a día y no hay otra vía que estar en Europa el año que viene y ojalá sea por la puerta grande, como ir a la Champions”, declaró.

Por último, matizó que la ilusión, las ganas y la responsabilidad que tiene de entrenar a un equipo como el Sevilla nunca deben traducirse en presión: “Cada entrenador interioriza lo que representa en su club. No sé cómo lo vivirán los demás pero a mí no me afecta para nada. Sólo laa responsabilidad que tuve en el Valladolid en el primer partido que dirigí y también en el Rayo Vallecano, y sólo la magnitud y grandeza del Atlético de Madrid en su día fue como ahora es en el Sevilla. Así, el trabajo del entrenador tiene que ir encaminado sólo y exclusivamente en mantener a su plantilla concentrada en los objetivos que se persiguen y en el trabajo y nada más. Sólo que una derrota tendrá una repercusión en consecuencia con la grandeza del equipo que se entrene. De todas formas, no por eso me dejaré influenciar por ningún entorno, personas ni medios. Hay que tener las cosas muy claras cuando se entra a trabajar en un equipo grande y yo no las diferencio en el trabajo”, concluyó Manzano.