Por abrir frentes, trabaja para el futuro peleando en el presente

Por  7:56 h.

Sevilla FC: El Sevilla ya se encuentra metido de lleno en la planificación de la próxima campañaJosé María del Nido encuentra tiempo para todo. Su agenda apenas tiene huecos y cumple con todos los compromisos multiplicándose en negociaciones y en actos públicos para demostrar, de alguna manera, que el funcionamiento del club es un reflejo de su propia hiperactividad. Ayer, sin ir más lejos, estaba a las cinco y media de la tarde en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, donde impartió la conferencia «La organización y dirección de una entidad deportiva» dentro del apartado «La internacionalización de las leyes deportivas» del programa de un seminario que tenía un título genérico ciertamente curioso en los tiempos que corren: «Gestión y administración de sociedades anónimas deportivas: un nuevo yacimiento de empleo». No hay que perder de vista que el Sevilla Fútbol Club modelo a seguir por su trayectoria empresarial de los últimos años precisamente por ser un «rara avis» en este sentido, ya que el resto de entidades futbolísticas de España están en una situación económica y financiera mala, crítica o desesperada que habla realmente mal de la gestión realizada por sus dirigentes en los últimos 19 años, que es el tiempo que ha pasado desde que el famoso Plan de Saneamiento del Fútbol Español dejó a los equipos de fútbol limpitos para iniciar una nueva vida después de haber estado todos al borde del abismo, o en la misma quiebra. Más o menos como ahora, como se puede leer en ABC de Sevilla.

Pero no es el Sevilla un caso particular en la forma de hacer las cosas en este sentido porque lo diga Del Nido en una conferencia. Al contrario. Es una realidad que se palpa día a día y por eso el presidente del Sevilla es reclamado para explicar su modelo de gestión. Y como muestra un botón: el momento actual. Anda de nuevo la entidad sevillista enfrascada en mil asuntos, y el común denominador de todos ellos es la mirada al futuro. He ahí la primera clave del buen funcionamiento del club. La temporada actual está hecha, en lo que a los despachos se refiere, y ya sólo queda esperar a que el plantel consiga o no sus objetivos, a que la suerte acompañe, a que el filial consiga el ascenso a la Liga Adelante, etcétera. Todo lo que queda por solventar es cuestión deportiva. Pero esto es consecuencia de que con anterioridad se han hecho los deberes en el plano de la gestión, que es precisamente a lo que está dedicado el equipo directivo del club ahora, ya pensando en el año que viene. A saber.

Uno: el patrocinador

Como ya adelantó este periódico, un trabajo importante es el de encontrar un nuevo patrocinador que sustituya a la casa de apuestas que en las dos últimas temporadas ha dejado en las arcas sevillistas varios millones de euros. El contrato con «12bet» expiró ayer mismo y al no haberse renegociado o renovado, toca buscar un relevo que genere recursos, al menos, en una cuantía similar.

Dos: el dinero de las TV

Más importante aún es la lucha que encabeza el propio Del Nido por un reparto diferente del dinero de las televisiones que equilibre las fuerzas en la competición, ya que la propuesta defendida por los clubes más potentes de la Liga es claramente lesiva para los intereses de aquellos que manejan presupuestos inferiores, y cuanto más bajos, peor. Se intuye que esta guerra será larga, pero parece que ya no tiene vuelta atrás después del episodio al que hemos asistido durante esta semana: ridículo espantoso de la mayoría de los clubes de la Liga de Fútbol Profesional al tener que dar marcha atrás en una especie de huelga que querían haber impuesto para este fin de semana y a la que se opuso frontalmente el Sevilla junto a otros cinco clubes. Tan grande ha sido el cisma producido por este asunto que José María Cruz, segundo de abordo en el Sevilla y reconocido como uno de los más valiosos ejecutivos del mundo del fútbol a nivel europeo, dimitió de su cargo como vicepresidente de la LFP por considerar, como dijo ayer a los medios oficiales de la entidad de Nervión, que el ofrecido «ha sido un es espectáculo lamentable, un auténtico disparate consistente en tomar una medida a sabiendas de que no iba a tener ningún tipo de resultado práctico si se llegaba hasta el final. Tenemos que asumir entre todos que hemos tocado fondo y que no podemos ser tan egoístas los clubes de pensar que sólo tenemos derecho a pedir y que no tenemos que hacer nada». Vaya, que no se identifica con la estrategia marcada por José Luis Astiazarán, presidente de la LFP, y que en un ejercicio de coherencia con el discurso que defiende el Sevilla, y que algunos no se tomaron en serio al principio, ha dejado ese cargo en Madrid. Y aquí queda mucha tela que cortar.

Y tres: los fichajes

Y hay un cuatro, y un cinco… Pero interesan los fichajes. En este campo, al que madruga Dios le ayuda. Desde que Del Nido reconoció públicamente que se habían cometido algunos errores en la poítica de refuerzos en las últimas temporada —y no dijo nada nuevo—, la maquinaria del capitán Monchi se puso en marcha y ahora es una locomotora. Esto ha disparado también a los representantes y todos los días aparecen en los medios jugadores y entrenadores que podrían estar en la órbita del Sevilla. Muchos de ellos, efectivamente, lo están, y otros más que aún no han salido. El Sevilla maneja ahora varias opciones para el puesto de entrenador con vistas a la próxima campaña porque está en temporada de prospección y pesca. E igualmente ocurre con los jugadores.

Como adelantaba ayer www.orgullodenervion.com, los medioscentros Morgan Amalfitano (Lorient) y Piotr Trochowski (Hamburgo) ya han accedido a fichar por el Sevilla a falta de acordar cuestiones concretas relativas a sus contratos. Parecido es el caso de Coke, aunque en este caso habrá que hablar con el Rayo Vallecano (no se sabe bien con quién) y quizá vencer una última intentona que pudiera realizar el Valencia por el lateral. Y precisamente con el club che, como con el Villarreal, habría que pelear por los derechos del delantero Kevin Gameiro. Pero hasta un límite, porque hay otros en el punto de mira. Lo dicho. Cuando otros duermen…