Sí que sirven las pretemporadas…

Por  3:30 h.

Es José Carlos, elegante zurdo riotinteño, la excepción sevillista que confirma una de las reglas en torno a las que se articula el verano futbolístico: jugador declarado transferible, jugador que tiene pocas o nulas posibilidades de continuar. Ha descargado mucho la plantilla el Sevilla y ha sido José Carlos, empero, el único descarte que se ha reivindicado en la pretemporada. Lo ha utilizado Álvarez incluso de cerebro, por sus buenas dotes técnicas para la circulación de balón, y ahí sigue, en la pelea, tras un año difícil, el pasado. No se resigna. Es joven y busca su sitio. Y eso que tuvo, hasta la campana del cierre del mercado, opciones de desembarcar… en Italia, por un guiño del Udinese. «Sí, fue cierto, me llamó mi agente dos días antes de que se acabara el plazo y me dijo eso, que el Udinese había preguntado por mí. Y yo le dije que si se ponían de acuerdo con el Sevilla no habría problemas porque me habría venido bien cambiar, probar otra cosa, ya que aquí iba a tener pocos minutos en teoría, y digo en teoría porque los minutos me los tengo que ganar yo, claro», reflexiona autoexigente, consciente de que la salida no tiene por qué significar siempre el adiós, sino un hasta luego, en declaraciones a ABC de Sevilla.

«Sí, aquella es una Liga muy diferente —admite sobre el Calcio—, pero había que jugársela, y yo estaba también con ganas de conocer otras cosas, así que si se hubiera dado la oportunidad me habría ido cedido porque de ese modo también podría haber mejorado». Cerrada la puerta por ahora, se centra en la temporada, sin querer anticiparse al futuro. «¿El mercado de invierno? Me lo plantearía si no lograra minutos y eso coincidiese con alguna oferta, pero ahora no pienso en eso. Quiero ganarme la confianza del míster», asiente rotundo. Y claro, dado que la competencia es seria tanto en el centro como en los costados, José Carlos entiende que se desenvolverá con la mayor de la confianza en sus posibilidades allí donde le asigne el entrenador. En este Sevilla no se puede elegir. «El mediocentro no es la posición que más me gusta, la verdad, pero tampoco me desagrada, ¿eh?, así que si tengo que jugar ahí porque alguna vez sea necesario, en el doble pivote o con tres por el centro, intentaré hacerlo lo mejor posible. No tengo problema», certifica tras dar cuenta de «la desilusión» lógica que se apoderó del vestuario por los dos mazazos del mes de agosto: «Perdimos un título y también se nos negó la posibilidad de entrar en la Champions… nos quedamos muy desilusionados porque, por una parte, perder en Barcelona lo contemplábamos, puesto que nos enfrentábamos al mejor equipo del mundo, aunque no era ésa nuestra idea, claro; y por el otro, no estuvimos bien contra el Braga y dejamos que nos superara un equipo en teoría inferior», admite.

«No puedo quejarme»
«Tenemos muchas ilusiones —añade—, y ojalá que podamos hacerlo lo mejor posible en las tres competiciones», desea José Carlos, plenamente identificado con la causa, la del Sevilla, que tan lejana parecía para él entre junio y julio. «Es que la idea, a principios del verano, era cederme, pero yo sabía que esto seguía y que por ello tenía que afrontar la pretemporada al doscientos por ciento. Y al final, afortunadamente, las cosas han salido bien, el entrenador está confiando en mí, aunque sea por ahora saliendo desde el banquillo, así que no puedo quejarme porque para mí es importantísimo estar en este grandísimo club y en esta gran plantilla, donde no se regala nada. Aquí —asegura— te lo tienes que ganar todo día a día».