A vueltas con el sistema a emplear: uno o dos delanteros natos para recibir al Dépor

Por  4:00 h.

Sevilla FC: En el 1-4 ante el Levante, Álvarez sorprendió con el onceTras el parón liguero y ya con todos sus internacionales disponibles, Antonio Álvarez prepara la cita del domingo ante el Deportivo de Lotina. Será la primera comparecencia del conjunto de Nervión ante su hinchada después del varapalo sufrido el 24 de agosto en la vuelta ante el Sporting de Braga que los apeó de la Liga de Campeones y existe interés por comprobar qué dibujo táctico emplea de inicio ante el conjunto gallego. El debate está más abierto que nunca, entre otras cosas porque lo están alimentando los propios futbolistas. La semana pasada fue Álvaro Negredo el que reconocía que se sentía más cómodo en el campo con un 4-3-3, sistema adoptado para medirse ante el Levante en la primera jornada de Liga y que se vio coronado por el éxito tras un 1-4 irrefutable. Mientras que ayer era el centrocampista Didier Zokora el que abogaba por jugar más arropado en la linea medular, como ocurrió precisamente en el Ciudad de Valencia, tal y como puede leerse en la edición de hoy de ABC de Sevilla.

En ese partido tuvo el marfileño a su lado al brasileño Renato y al italiano Cigarini. No era la primera vez en el presente curso que se repetía esa disposición táctica por parte de Álvarez, ya que en la ida de la Supercopa ante un Barcelona mermado por la exclusión de los campeones del mundo se jugó de inicio sólo con Luis Fabiano como referencia ofensiva y una medular en la que se juntaron Zokora, Romaric y Renato. Esta decisión fue muy criticada porque, al margen de que significaba una renuncia explícita a lo pregonado la campaña anterior, quedó en evidencia al llegar los goles cuando al «creativo» Cigarini, aliado de «O Fabuloso» en el 1-1 se le acabaron uniendo Kanouté y Negredo. No obstante, ese postulado teórico que predica la obligatoriedad de que el Sevilla juegue con dos puntas mientras sigan en su plantilla Kanouté y Luis Fabiano y tenga el potencial que atesoran también sus extremos se estrelló con la cruda realidad en Braga, donde no le sirvió para marcar gol alguno y ni siquiera para probar las cualidades del meta brasileño Felipe. Pocas consecuencias se pudieron extraer tres días después en el Nou Camp, dado que Álvarez —como Del Bosque en el Monumental de River— experimentó en demasía, con la diferencia de que en esta ocasión no era un amistoso con pedigrí, sino un partido oficial y con un título en juego.

En el cuarto partido oficial se apostó por el cuarteto de lujo en ataque, con Jesús Navas y Perotti en los extremos y Kanouté y Luis Fabiano en ataque, amén de darle galones de titular por primera vez al italiano Cigarini junto a Zokora. El naugragio ante el equipo de Domingos Paciencia en el Sánchez-Pizjuán quedó reflejado en el 3-4 final, pues ni funcionó el equipo de entrada ni con los desesperados cambios introducidos a lo largo del encuentro.

Casi tres semanas después y con la balsámica victoria cosechada ante el recién ascendido Levante, Álvarez cuenta ahora con nuevos recursos en defensa —ha perdido a Fazio por lesión, se han marchado Squillaci (traspasado) y Cala (cedido), pero ya tiene a su plena disposición a Alexis y Martín Cáceres— y con un peón más en el centro del campo, el ya recuperado Guarente, quien tras lesionarse en el Trofeo Carranza quedó inhabilitado para disputar los cinco encuentros oficiales disputados por el Sevilla en agosto.
El ensayo en Conil tampoco permitió sacar conclusiones sobre qué camino acabará escogiendo el técnico de Marchena este domingo y de forma habitual el resto del curso.

Una de las claves para seguir aferrado al 4-4-2 quizás esté en calibrar la aportación que pueda dar Kanouté en su versión 2010-2011, pero si se echa la vista atrás surgen de manera inevitable los nombres de Alves, Poulsen, Martí, Javi Navarro, David, Keita, el Maresca inicial… y quizás no sea conveniente seguir jugando de la misma forma sin los mismos mimbres, por mucho que el equipo mantenga en nómina a dos delanteros de lujos y a extremos desequilibrantes.