César y el gol 2.000 del Sevilla

Por  10:30 h.

A veces, bastantes veces, un acontecimiento anecdótico suele colarse en las páginas de la historia futbolera, como si se tratara del gol que determina la victoria en el último minuto del alargue, para situar a un jugador de vulgar trayectoria en una posición de cierta relevancia en los afectos deportivos. El delantero centro brasileño Julio César Coelho de Moraes es caso paradigmático en la historia del Sevilla. Adquirido al Vasco de Gama de Río de Janeiro por 600.000 dólares, que al cambio suponían unos 60 millones de pesetas, César llegó en junio de 1981 a Nervión para formar pareja de extranjeros junto a su compatriota Carlos Alberto Gomes Monteiro «Pintiño», todo un artista del balón que había deleitado al sevillismo desde su debut en un partido frente al Athletic de Bilbao en el mes de febrero anterior.

El Sevilla adolecía de la falta de un auténtico «nueve» goleador y el carioca, a quien trajo el secretario técnico Ángel Castillo, más conocido como «Marco Polo» por sus continuos viajes, constituyó una nueva decepción que pronto devino en fracaso. Sus números lo delatan. En las dos temporadas que permaneció en Nervión, de las tres que había firmado, sólo marcó cinco goles tras jugar 18 partidos en la primera de ellas, con Miguel Muñoz primero y Manolo Cardo después en el banquillo, y nueve en la segunda, con el coriano ahormando un equipo de neto sabor canterano ante las penurias económicas del club presidido por Montes Cabeza.

Pese a todo, a César el sevillismo le perdonó la tarjeta roja del olvido para permanecer su nombre por siempre en la memoria como el autor del gol 2.000 del equipo en Primera y ser titular en singular estadística junto a otros que sí son auténticas leyendas. Como el coriano Pepe Herrera, un campeón de Liga, artífice del gol 500 el 6 de octubre de 1946 en Mestalla, con derrota por 4-1 frente al Valencia; Juan Arza, campeón de Liga y Copa del Generalísimo, autor del gol 1.000 el 5 de diciembre de 1954 tras marcar el segundo de los tantos de la goleada por 6-1 al C. D. Málaga en el viejo Nervión; Paco Gallego, ejecutor del gol 1.500, que fue el segundo de los que los blancos marcaron al Córdoba en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán el 13 de septiembre de 1964, en un amargo debut de Liga con derrota por 2-4; Rafa Paz, a quien correspondió el 29 de mayo de 1993 en Nervión el gol 2.500, que fue el de la victoria ante el Tenerife, y Freddy Kanouté, hexacampeón —UEFA, Supercopa de Europa y de España, y Copa del Rey— y mejor jugador en la historia del Sevilla, quien se llevó los honores del gol 3.000 el 10 de septiembre de 2006 en Anoeta, en el segundo de los tres tantos que el equipo le marcó a la Real (1-3). El primero gol sevillista en Primera lo consiguió Manuel Sánchez Gómez, «Chico Charlot», el 22 de octubre de 1934 en una goleada —4-0— al At. de Madrid en Nervión.

El gol 2.000 fue el tercero de los cuatro, por ninguno en contra, que marcó el Sevilla al Racing de Santander el 7 de marzo de 1982 en Nervión, obtenido en el minuto 16 de partido tras uno de Santi y otro de Jorge Orlando López para cuadrar la tarde Juan Carlos. Aquel Sevilla de Cardo se clasificó —en aquel entonces, toda una gesta merecedora de celebración— por primera vez para la Copa de la UEFA, tras ganar la Recopa el Barcelona.

Treinta años después, los blancos suman 3.341 goles. En la clasificación histórica de la Liga, sólo nueve equipos españoles suman más de 2.000 y entre ellos no hay ningún otro conjunto andaluz.