Marcelino, con la horma de Juande

Por  20:29 h.

Sevilla FC: Marcelino trabaja para reconstruir un Sevilla campeónMucho se ha hablado desde que Marcelino García Toral accediera al banquillo sevillista de las similitudes con el que para muchos es el mejor entrenador que ha pasado por Nervión: Juande Ramos.

Desde la planta noble del Sánchez Pizjuán no se ha escondido en ningún momento que con la contratación del asturiano se persigue recuperar el modelo con el que se lograron seis títulos, además de encandilar a la afición sevillista y a buena parte de Europa.
El propio Marcelino no se ha cansado de repetir que el rumbo marcado por Juande es el que quiere imponer en este Sevilla que acaba de arrancar. Y es que ambos entrenadores tienen muchas cosas en común. Desde su concepción del juego hasta las circunstancias en las que arriban a la entidad de Nervión. Dos entrenadores con una forma particular de ver el fútbol y de motivar a su grupo de jugadores, que buscan el resultado a través del buen trato a la pelota y que cuentan entre sus diferencias con una muy significativa: uno ya triunfó en la entidad y el otro quiere superar su alargada sombra.

Estilo de juego. Ambos entienden la presión como primer arma para el ataque. Cuanto más arriba se roba la pelota menos camino hay que recorrer para crear peligro. Esto exige un gran rigor táctico y un trabajo metódico con los futbolistas para que mecanicen los movimientos ofensivos y defensivos. La premisa, cuando se tiene el balón es rasear la pelota y buscar la verticalidad.

Sistema: Ambos utilizan variantes del 4-4-2, ya sea con dos puntas natos o con un mediapunta por dentras del delantero, con las alas bien desplegadas y con la defensa adelantada. El objetivo, cerrar espacios cuando el rival tiene la pelota asfixiándolo y oxigenar el juego cuando tienen el balón en posición.

Preparación física. La parcela física es fundamental tanto para Juande como para Marcelino ya que sus estilos de juego requieren una gran condición. Juande trabaja siempre con Marcos Álvarez y en todos los equipos que entrena trata de que sus futbolistas alcancen un peso óptimo. Marcelino confía en Ismael Fernández su preparador de toda la vida.

Cambio de ciclo. Juande llegó como sustituto de Joaquín Caparrós, que había llevado a los de Nervión de Segunda a Europa. La llegada del manchego coincidió con la marcha de emblemas como Baptista o Sergio Ramos y con la llegada de jugadores como Kanouté, Palop o Luis Fabiano. La diferencia es que si aquel Sevilla estaba en auge, Marcelino llega para revitalizar un equipo que la temporada pasada dejó mucho que desear.

Recibimiento frío. La llegada de Juande fue acogida con frialdad por el entorno y no hay que olvidar que tuvo que escuchar pitos en el Sánchez Pizjuán durante su primera campaña. Marcelino tampoco ha llegado entre campanas. De hecho, comparece en Nervión como segunda opción, ya que antes se negoció con Marcelo Bielsa.

Pasado verdiblanco. En el caso de Juande, entrenó al conjunto verdiblanco y lo dejó en Europa. Marcelino no llegó a sentarse en el banquillo heliopolitano aunque si negoció con Ruiz de Lopera su llegada al Betis.

Motivadores. Tanto Juande como Marcelino destacan por su buena relación con los futbolistas y por su capacidad para sacar el máximo partido al grupo que dirigen. Juande lo demostró con jugadores como Luis Fabiano, al que convirtió en uno de los mejores puntas del mundo. Marcelino, por su parte, rescató la temporada pasada a un Racing desahuciado y sacó lo mejor de futbolistas como Giovani.

Exigencia a la dirección deportiva. Juande siempre dejó claro lo que necesitaba para confeccionar un equipo ganador. Marcelino también es un técnico al que le gusta participar en las decisiones sobre refuerzos y descartes. De momento está satisfecho y sólo espera un punta -quiere a Giovani- para completar el plantel.