Éste sí es el camino

Por  12:00 h.

Este Sevilla, sí. Con el buen juego, o con la actitud adecuada, o porque el Sevilla nunca se puede rendir… Así, sí. El equipo de Míchel consiguió su segunda victoria consecutiva y dio un salto importantísimo en la tabla, colocándose a sólo tres puntos de la Champions. Para ello, tiró de casta para doblegar a un Valencia al que despidieron con pitos en Mestalla.

Valencia CF 1 Sevilla FC 2
1 – Valencia CF
Guaita; Bruno (Barragán, m. 70), Rami, Víctor Ruiz, Jordi Alba; Albelda, Tino Costa; Feghouli, Mathieu (Pablo, m. 75); Jonás (Aduriz, m. 60) y Soldado.
2 – Sevilla FC
Palop; Coke, Escudé, Spahic, Navarro; Navas, Medel, Rakitic (Trochowski, m. 87), Reyes (Del Moral, m. 58); Kanouté y Negredo (Babá, m. 72).
Goles
1-0, m. 25: Tino Costa. 1-1, m. 35: Medel. 1-2, m. 69: Navas.
Árbitro
F. Teixeira Vitienes (C. Cántabro). Amonestó a Albelda, Bruno, Aduriz, Navarro y Medel.
Incidencias
Tarde soleada. Terreno de juego en perfectas condiciones. Unos 40.000 espectadores en Mestalla.

Comenzó el Sevilla el encuentro intentando llevar la manija del juego, con un plantamiento absolutamente ofensivo y con Medel haciendo la raya en el centro del campo y dejando a la escuadra de Unai Emery algo descolocada. Además, Albelda vio la tarjeta amarilla a las primeras de cambio (en una buena jugada de José Antonio Reyes) y eso hizo que el conjunto valencianista tuviera algunas dudas. Pero, sin embargo, en lo que estaba llamado a ser un partido eminentemente igualado, el cuadro local se rehizo pronto de la fuerte presión del Sevilla y obligó a los de Míchel a hacer un mayor desgaste físico. Así, no fue hasta el minuto 19 cuando el equipo nervionense tiró por primera vez a portería. Reyes, en una jugada individual, se marchó por la izquierda pero su disparo fue atajado sin problemas por Guaita.

El duelo, muy trabado y destacado por la contención de ambos conjuntos, comenzó a ser dominado por momentos por el Valencia, que imprimió a continuación una mayor intensidad en su juego. Y tuvo premio. Sin apenas más argumentos, los locales se ponían por delante en el marcador tras marcar Tino Costa un golazo desde fuera del área. Corría el minuto 25 y el Sevilla recibía un mazazo cuando menos se lo esperaba.

El equipo rojo —el Sevilla, como visitante, jugó con su segunda equipación— pasó entonces por sus peores momentos, perplejo por haberse puesto por detrás en el marcador. Sin embargo, cuando peor se le ponían las cosas al conjunto sevillista, de nuevo, el héroe en el duelo ante el Osasuna, el chileno Gary Medel, apareció dentro del área pequeña del Valencia y remató de cabeza un centro de Navas logrando el empate a uno con el que se llegó prácticamente al descanso. El Sevilla, ante el desconcierto del conjunto local, se fue a por el segundo tanto y a punto estuvo de hacerlo si Kanouté hubiera estado más certero en un gran pase de Negredo en el minuto 44.
En la segunda mitad, los sevillistas, más metidos, le metieron al encuentro una marcha más. Negredo y Reyes, sobre todo, se mostraron muy activos y muy cerca estuvieron de poner a su equipo por delante. La oportunidad más clara fue la del utrerano, en el minuto 50, cuando se fue por velocidad y tiró fuerte pero a las manos del meta valencianista. El Sevilla parecía ganar en confianza y Míchel optó por meter a Del Moral en sustitución de Reyes, mientras que Emery optaba por un juego más directo al darle protagonismo a Aduriz (salió Jonás).

La afición del Valencia, a pesar de que su equipo es dueño y señor de la tercera plaza, comenzó a pitar a los suyos y el conjunto sevillista se aprovechó de ello. Kanouté, en un balón que se le iba, pudo tocarlo antes de que Guaita lo blocara y Navas, que llegaba por la derecha, puso el balón dentro de las mallas del equipo local.

El de Vallecas, muy trabajador, salió apenas unos minutos después y entró en el terreno de juego el senegalés Babá. Quedaba la recta final y el Sevilla optó por juntar las líneas y jugar al contragolpe. Era el Valencia el que necesitaba el gol y el equipo de Míchel, con mucho corazón, comenzó a soñar con una victoria, la segunda consecutiva, y la que le permitía colocarse a tres puntos de la Champions. Dicho y hecho.