El ejemplo del Atlético para una difícil remontada

Por  21:58 h.

Suele decirse que cuanta más alta sea la cordillera y mientras más picos altos contenga, más livianos parecerán los últimos pasos. Quizá por eso la plantilla del Sevilla sigue, a falta de nueve jornadas para el final de la temporada, hablando de Liga de Campeones y soñando con encaramarse al cuarto puesto cuando la bandera de cuadros de la Liga se otee en el horizonte. Tras muchos vaivenes, después de vivir en una continua montaña rusa desde prácticamente la pretemporada, el plantel nervionense afronta la recta final de la campaña con escasas posibilidades matemáticas de lograr el acceso a la próxima Champions, pero con la moral renovada tras el triunfo en Mestalla y las ganas de demostrar que no todo está perdido, que las chanclas a las que tanta referencia hacía en una época pasada Joaquín Caparrós pueden mantenerse en la taquilla y no salir hasta junio de paseo.

Eso sí, el reto no es para nada fácil. El Sevilla, en puertas de la trigésima jornada, se encuentra séptimo en la clasificación, a doce puntos del cuarto puesto, que proporciona la invitación para la previa de la Champions, y con sólo 27 puntos en juego. Las matemáticas y las estadísticas que afloran en la Red cuentan que las opciones nervionenses, en lo que a números se refiere, ni siquiera otorgan un uno por ciento de posibilidades para conseguir el objetivo fijado en agosto. A pesar de ello, como explicaba uno de los veteranos de la plantilla, el brasileño Renato, mientras haya respaldo matemático a la búsqueda del objetivo, hay que pelearlas.

El calendario regala un Sevilla-Villarreal, a finales de este mes de abril, que se antoja como clave para saber hacia dónde pueden mirar los de Manzano, como bálsamo a los precedentes en las últimas temporadas para seguir soñando con la máxima competición continental. Porque mirando hacia atrás, sólo siete equipos en las últimas doce campañas —el Real Madrid en la 98-99; el Valencia en la 99-00; el Mallorca en la 00-01; el Barcelona en la 01-02; el Celta en la 02-03, el Atlético en la 08-09 y el propio Sevilla en la pasada— lograron entrar entre los cuatro mejores en los últimos nueve encuentros y mantenerse en ellos hasta la jornada 38. El que más sufrió fue el Atlético, que tuvo que remontar cinco puntos para entrar en la Champions, nada parecido a los doce que lleva de desventaja actualmente el conjunto de Manzano. El Valencia, en la 99-00, hizo lo propio con cuatro. El resto sólo tenía dos o uno como rémora a estas alturas, incluido el Sevilla en la pasada —estaba a dos—.

Conjura en el vestuario

Sin embargo, la plantilla sevillista sigue empeñada en lograr el objetivo impuesto el pasado verano. Los sinsabores que el grupo ha proporcionado a la afición —fuera de la Champions tras caer ante el Sporting de Braga, fuera de la Europa League tras perder ante el Oporto, añadido todo ello a lo irregular de la competición de Liga— hacen que la tropa del técnico de Bailén esté concienciada en regalarle la Liga de Campeones a su afición. Y para ello tiene dos claros precedentes: el propio Sevilla del año pasado y el Atlético de la anterior.

Porque, de la mano de Antonio Álvarez, el Sevilla recortó los dos puntos que le sacaba el Mallorca a estas alturas en los últimos nueve encuentros logrando la cuarta plaza con el ya mítico gol de Rodri en Almería en el añadido del último partido liguero. Pero, sobre todo, el equipo a imitar debe ser el Atlético de Abel Resino de la 2008-09. Los colchoneros, en la jornada 29, eran sextos a cinco puntos del Villarreal. En los últimos nueve encuentros sumaron ocho victorias, cayendo sólo —pero con estrépito— en la jornada 32 ante el Racing (5-1). Ese debe ser el camino. Quizá el del más difícil todavía, pero el que puede mantener viva la temporada, dejar las chanclas en la taquilla y no pensar sólo, pues ya hay movimientos, en la 2011-12.