El síndrome «del año sabático» que afecta a la delantera nervionense

Por  11:19 h.

Sevilla FC: Luis Fabiano celebra un gol en ChampionsLas palabras de Monchi tras la contratación de Lautaro Acosta, lanzando un mensaje a la afición sevillista en el que pedía «tranquilidad y paciencia» con el primer fichaje nervionense, no deben caer en saco roto, sobre todo a tenor de los números de los delanteros del Sevilla en su primer año con la elástica rojiblanca. Llama la atención que todos los atacantes que ha contratado el conjunto de Nervión en las últimas tres campañas han tenido un primer año que se puede denominar de transición, una especie de «síndrome sabático», ya sea porque han necesitado el famoso periodo de adaptación que siempre se le «regala» a los jugadores extranjeros o porque, sencillamente, no han gozado de minutos para demostar su calidad.

A todo esto hay que añadirle el dato siempre revelador y que más debate genera, como es el precio que costaron. En un club con la filosofía actual del Sevilla, que se define por comprar al precio más bajo posible la máxima calidad disponible, en el asunto de los goleadores esta teoría no se aplica a la práctica, pues se han hecho fichajes multimillonarios que no se han rentabilizado a corto plazo. Y precisamente por ello recae sobre el flamante fichaje de Lautaro Acosta una interrogante comprensible: ¿precisará el polivalente mediapunta argentino tendrá ese año de transición como sus antecesores, o por el contrario demostrará su valía nada más saltar al terreno de juego la próxima campaña?

Porque a pesar de las ganas y la mentalidad ganadora con la que con toda seguridad llegará Acosta al Sevilla, lo cierto es que sus compañeros en la punta del ataque sevillista no le dan esperanzas en su aventura española. Comenzando con los delanteros actuales que más tiempo llevan, Luis Fabiano y Kanouté, se les puede aplicar el famoso dicho de que, «como el buen vino, mejoran con los años». Esto se refleja en sus números de la Liga española. El brasileño, cuyo coste, tras la compra del 35 por ciento actual que tiene el Sevilla, ascendió a tres millones de euros, tuvo en su primer año la presión de ser el goleador del equipo.

De menos a más
En la Liga únicamente logró cinco tantos y entre las dos Copas de la UEFA conquistadas sólo alcanzó otros cinco. Cifras lejanas a su calidad, tal y como ha quedado demostrado este año, en el que ha estado luchando hasta el último momento por la bota de oro europea.

Por su parte, Kanouté es el ejemplo más claro de lo dicho por Monchi y citado al comienzo de estas líneas. Criticado hasta la saciedad por los seis millones de euros que costó y su escaso acierto rematador, al final ha terminado convenciendo a sus detractores. Con tranquilidad, el malí se fue ganando un hueco, poco a poco, a fuerza de hacer goles. Hasta 36 tantos en las dos últimas temporadas sólo en la Liga, añadiéndose la clave que fue su acierto goleador en las finales. Pero no todo son buenas noticias sobre las estadísticas de los puntas nervionenses. La antítesis de los dos jugadores anteriores son Chevantón y Kerzhakov.

El uruguayo llegó con la etiqueta se de ser el fichaje más caro de la historia del Sevilla. Nueve millones de euros costó, pero las lesiones y la mala suerte no le han dado la oportunidad demostrar casi nada. Tampoco la poca confianza depositada por Juande Ramos ayudó. Por su parte, el ruso ha sido el caso más complicado. Llegó a la capital hispalense como un zar, siendo la apuesta personal del técnico manchego, y se marchó por la puerta de atrás por falta de adaptación. Lo más positivo para el club fue su traspaso al Dínamo de Kiev: costó cuatro millones y se fue por ocho. Buen negocio, al menos, en lo económico.

El último en entrar en escena es Arouna Koné. El de Costa de Marfil vive una experiencia mezcla de Chevantón y Kerzhakov: cartel de ser uno de los fichajes más caros, pero sin poder adaptarse. Este año, tanto el africano como Lautaro Acosta deberán demostrar lo mismo: si ser un fichaje de alto coste y delantero es un hándicap en este Sevilla campeón. Las apuestas están abiertas.