Vuelta a la tierra: toca ganar

Por  0:53 h.

Sevilla FC: Momento en que Adriano marca el primer gol de la pasada Final de la Copa de la UEFA ante el Español

Nueve días después de su última exhibición, en casa ante el Recreativo de Huelva, la bautizada como “apisonadora de Nervión” vuelve a asomar por el Ramón Sánchez-Pizjuán. Lo hace esta vez ante un viejo conocido, una de sus últimas víctimas en cuanto a conquistar títulos –la ‘costumbre’ que había alcanzado el equipo—se refiere, pero el halo de superioridad manifiesta y seguridad en que, de una forma u otra, le hincaría el diente al rival se ha refrenado debido a la pobre imagen ofrecida en sus dos últimas apariciones.

Ambos partidos, ante Arsenal y Barcelona, se jugaron frente a grandes equipos, de los mejores del continente y por ende del mundo, pero pocas veces sus porteros tuvieron noches más apacibles. El técnico sevillista explicó, y con razón, que el rival también juega y en el caso de los ‘top’ –así los llamó el manchego— con la condición de candidatos a todo, una vitola que hasta hace bien poco se le otorgaba a este Sevilla de ensueño, la cual no se le debe quitar por un par de partidos malos.

En cualquier caso, Arsenal y Barça quedan ya tan lejos como Londres o el Camp Nou, y hay que centrarse en lo más inmediato, lo de hoy, con un equipo que ha empezado titubeante –una victoria, un empate y dos derrotas—pero que se presenta con dos de los delanteros más peligrosos de España y un zurdo, Albert Riera, olvidado por muchos tras su etapa en el Girondins pero que se salió en Glasgow.

Un equipo con oficio, al que seguro aún le escuece la derrota de aquel 16 de mayo y no se ha olvidado de los goles de Adriano o Kanouté ni sobre todo de Andrés Palop –¿con qué confianza encararán un penalti si el colegiado se lo concede?—, que salía tocado de Barcelona pero que finalmente será de la partida. En definitiva, aún tendrán entre ceja y ceja a un equipo al que, no hay mal que por bien no venga, a lo mejor incluso le han venido bien los últimos revolcones para devolverlos a la realidad. Los de en frente no son de las alturas de Champions, sino terrenales, así que toca ganar de nuevo.

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Redacción

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