Hoy es Feria en Pamplona

Por  11:27 h.

Ya se estaba el personal repartiendo las trece mil de Glasgow. Es lo que tiene el fútbol. Que cuando más se viene uno arriba, antes llega la frenada. El Sevilla, desde sus altos estamentos, ha menospreciado al Osasuna.

Ha dado por hecho que su ejército iba a aplastar al del Reyno de Navarra. Pero a ellos les ha bastado con un solo Soldado para cerrar la boca al capitán enemigo. Jugó mal, muy mal, peor que nunca. Luis Fabiano se acostó a echar la siesta después de criar fama con el Athletic de Bilbao. Kanouté no puede arreglar todos los partidos. A Navas le pasa algo. Y Alves no apareció. A lo que hay que sumar la enorme diferencia que existe entre Palop y Cobeño. No sólo por cómo y cuánto paran cada uno. Sino por cómo juega el resto de la defensa. Anoche había nervios atrás y menos mal que apareció el árbitro. El holandés, que en su país es protagonista por haber hecho gestos de celebración por un gol del Ajax mientras dirigía un partido de los de Ámsterdam con el PSV, anoche también tuvo su rato de máxima audiencia. Esta vez por un percance. Se lesionó y el partido estuvo parado cinco minutos. Bendita lesión. En ese tramo del encuentro los locales estaban cercando la portería de Cobeño. Fallaron mucho. A Dios gracias. Porque si llegan a tener más tino hoy estaría Patxi Izco negociando con el Español algún trasvase de entradas para la final. Pero hoy es Feria en Pamplona. Uno a cero y para atrás. Difícil papeleta. El año pasado la Feria fue un fetiche. Este año las cuentas han fallado. Y sin haber marcado en campo contrario es muy posible que no se cante por sevillanas en el Pizjuán. Aunque este Sevilla histórico, tocado por la varita mágica, entregado a todas las causas, es capaz de cualquier cosa. Eso sí, hasta que no esté la cosa resuelta, cate para el que hable de Glasgow y a ponerlo mirando para Pamplona.

Redacción

Redacción