Los cordones de Alves

Por  16:37 h.

En otro ataque de altanería superlativa, José María del Nido ha dicho que por 19 millones de euros sólo se venden los cordones de las botas de Alves. El presidente que supo sobreponerse a las críticas por vender a Sergio Ramos y Baptista gracias a un trabajo milimétricamente diseñado, ahora se hace el duro desde detrás del mostrador. Ha construido un Sevilla de ensueño con una política de club vendedor y ahora va por la vida de cantinero del oeste. Pero las cosas se están poniendo de tal manera que todo hace indicar que algún pistolero más rápido que él desenfundará el revólver tarde o temprano y pondrá la bala en la ficha del brasileño.

Liverpool, Real Madrid, Chelsea… Todos los equipos que suenan por ahí pueden llevarse al futbolista en cuanto se lo propongan en serio. Sobre todo porque en este fútbol actual en el que los contratos son papel de fumar basta con que a un pelotero se le meta en el entrecejo coger la puerta para que acabe haciéndolo. Y no es muy remota en el tiempo la experiencia de Sergio Ramos como para poder poner en duda este aserto. Es verdad que el Madrid acabó pagando la cláusula de Ramos, pero toda la afición nervionense sabía que el fichaje era cuestión de tiempo. En aquel caso el cantinero vendió el güisqui al precio que él había marcado y pudo alzar con altivez la cabeza a la hora del cancán. Pero en el oeste futbolístico no hay ley. Los futbolistas exigen mejoras de sus contratos en cuanto juegan bien tres partidos seguidos (jamás solicitan que se revisen a la baja los convenios vigentes cuando no cumplen los objetivos). Los clubes negocian a escondidas con jugadores que tienen contrato con otro equipo y los dejan con el revólver cargado de argumentos para que el club para el que trabajan rebaje su cláusula. Ocurre todos los veranos. Así que será mejor que Del Nido guarde silencio tras la barra de su bar. Porque en su cantina no se comercia con licores inertes. Sus monedas de cambio son personas. Está bien que pegue tiros al aire para decir que va a ganar la Liga y la Copa o que el Sevilla es el mejor equipo del mundo. Pero en el caso de los cordones de Alves, ha disparado sin bala. El tiempo dirá si el sheriff acaba usando los dichosos cordones para condenarlo a la horca. Por lenguaraz.

Redacción

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