Mucho que perder

Por  10:44 h.

Todo quisque esperaba la revancha en Barcelona. Nada. El fútbol tiene estas cosas. Rijkaard se dejó a Messi en casa y a ocho kilómetros en Metro del Bernabéu se terminó el viaje. Problema de los culés. Que aquí lo que interesa es el Sevilla. Lo que pasa es que a lo mejor el lío de anoche en Getafe también se convierte en problema para los de Nervión. Porque ahora tienen mucho que perder. Frase tópica. Pero que viene al dedillo de la situación. Habrá quien piense que con el Getafe está todo hecho. Final fácil. Ojito. El Getafe no tiene nombres, pero tiene un equipazo de quitarse el sombrero. Que se lo pregunten a Rijkaard. O a Luis Fernández. Lo que ha hecho Bernardo Schuster con esa plantilla es casi un milagro. Y, a qué engañarnos, sólo cuenta con dos futbolistas que susciten interés a nivel nacional: el Pato Abbondanzieri y el central Alexis. El resto del equipo está formado por jóvenes con muchísima ilusión y veteranos muy implicados en el proyecto. Güiza y Casquero como paradigma. El primero jugaba hace nada y menos en el Dos Hermanas. El segundo lo ha dado todo por el equipo al que ahora ha de enfrentarse en la final. Y luego están Celestini, Vivar Dorado, Mario Cotelo, Paredes, Belenguer… Todos con hambre. Y sin nada que perder. Así que ojito con la final de la Copa del Rey, porque no está todo el pescado vendido y, además, el precio que hay que pagar por él puede llegar a ser altísimo. Si el Sevilla no gana, nadie se acordará de la maravilla que ha construido Schuster. Durante mucho tiempo se le achacará que perdió con el Getafe. Y si gana, se le recordará una y otra vez que lo hizo frente al Getafe y no al Barcelona. Laberinto del minotauro. Se tire por donde se tire, la salida es complicada. Y el que crea que esto está hecho se equivoca. Hay que ganar sí o sí, porque con los años lo único que queda es una copa más en la vitrina. Pero, despacito y sin alardear. Sólo así es posible que el trofeo se suba al AVE y no al Metro de Madrid.

Redacción

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