Coke trata de llevarse el balón ante Denis Suárez (Efe)
Coke trata de llevarse el balón ante Denis Suárez (Efe)

Cementerios

"Emery parece empeñado en una querencia de cementerios"
Por  10:03 h.

Son días de ver los cementerios con más vivos que muertos, con más flores que silencio, con más cal que tristeza. Días –y noches- para algún lance de Tenorio, porque, además, ya saben que “corre ahora por Sevilla / poco gusto y mucho mosto…” Emery parece empeñado en una querencia de cementerios: unos dicen que está cavando su tumba (como entrenador del Sevilla FC, claro) y otros que entrena para dejar sobre el césped bandazos de zombis o camballadas de agónicos. Lo cierto es que yo no sé cómo lo hace, pero qué bien le sale hacerlo mal, digo no saber qué hacer con sus jugadores, y no será porque el hombre, él, esté solo, que por curiosidad eché una mirada al cuerpo técnico y son siete, siete, como aquel romance de Villalón: “…Siete mantas jerezanas…” La situación de Unai (un amigo lo llama “Una i no más”) me recuerda al último chiste que he recibido por WhatsApp: “Era un tío con tan mala suerte, que fue a los toros y le dieron un balonazo.”

No puedo quitarme de la mente algunos versos del Tenorio, y, también inevitablemente, cambio algunos… “…Gloria que se resquebraja, / y no quiero que esta historia / salte desde las victorias / a probarse la mortaja…” Porque aquí, sí, la mejor temporada de la historia, más puntos que nunca, otra Copa… Pero recordemos cómo fue todo, qué caminos de agonía se nos pusieron delante. Era morir, más que jugar; era agonizar, más que vivir. Con los partidos, como Don Juan con los días de sus conquistas: “Uno para plantearlos, dos para desarrollarlos, tres para reconocerlos, cuatro para disputarlos y, al final, para perderlos.” Y así, en plan Tenorio, los Siete Niños de Nervión trataban una y otra vez de conseguir el ensamblaje. Pero por más genios que venían, por más altura –en centímetros- de los fichajes y por más cambios, que si aquel defensa, de medio; que si aquel medio, de delantero; que si aquel diestro, por la izquierda… Total, que por donde quiera que fue la razón atropelló; Immobile, ya ve usted; Fernando Llorente, no; Konoplyanka, no lo sé; ¿Nzonzi? No sé qué es mejor; y en todas partes quedó memoria triste de él. Y ayer fue Día de los Difuntos, y los cementerios todavía están abiertos. De modo que, como cierre, digamos: “¿Es que acaso nos espera / un futuro de velorio? / Dios no quiera, Dios no quiera… / Aunque aquí, y en la Primera, huele a farol del Tenorio y a un final de calavera.”

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión