Vietto y Nasri felicitan a Nzonzi por su gol al Atlético
Vietto y Nasri felicitan a Nzonzi por su gol al Atlético

Con papas

El Sevilla FC, si las lesiones no lo merman, puede hacer un campeonato muy serio
Por  10:13 h.

Como dije que me gustaría comérmelo, con papas. Hablo de cuanto he escrito contra el sistema de Sampaoli, que no sabía si había venido para hacer grande al Sevilla o para mandarlo a jugar a Piscinas Sevilla, qué antigüedad. Ha conseguido, más o menos, montar el equipo y que no le sobren ni le falten piezas. Más o menos. Ayer, contra el Atlético de Madrid de Simeone –hay que matizar, porque este Atlético es distinto con el Cholo de capitán que los manda-, el equipo se creyó grande para defender, para contener, para responder y para atacar, y aunque sigamos sin entender cómo en la banda no hay nadie que reparta collejas para Rico y sus balones rifados, Rami y sus despejes de mentira –y sus saltitos, que hasta le ganó Gameiro, al que le saca dos cuerpos-, Franco Vázquez y sus pases horizontales y su indolencia para recuperar balones que ha perdido, a pesar de eso, el equipo va siendo un equipo desde que Nasri se sintió –porque puede, porque sabe- Banega, Mariano y Escudero corren las lindes como galgos, se mantiene la clase al trote de Vitolo y, en el centro del campo, Nzonzi, un gigante pugnaz que lo mismo frena temporales que organiza ataques, a veces, como ayer, con él de ariete. Y el trabajo no del todo reconocido de Vietto, y la contundencia de Nico o la firmeza de Mercado. Y esperando turno, Iborra, y Ganso, y un inmenso Sarabia. Y otros.

Con papas me como mucho de lo que he dicho contra Sampaoli, que ya veo que ni ganando se desprende del Vicente el del Canasto que lo habita. Dije del equipo que parecía un pollo sin cabeza, y lo era; dije que no sabía a qué jugaba, y era así. Hoy digo que en este plan -¿desterrado para siempre el ridículo de Bilbao, míster?-, el equipo, si las lesiones no lo merman gravemente, puede hacer un campeonato muy serio, competitivo, respetable. Lo malo, y hablo con muchos meses por delante, será cuando en la primavera alta le digan al Sevilla devuélveme el rosario de mi madre y se vayan Vietto, Nasri y algún otro que parece que no ha venido. Esto tiene vestirse de prestado, que te desnudan en la calle. Pero mientras tanto, disfrutemos de un fútbol distinto, inteligente, a veces artístico, a veces aguerrido, a veces práctico y siempre, o casi siempre, entregado. Me como con papas, qué alegría, mucho de lo que dije del sistema de Sampaoli, de sus “mentiras”. Claro que a la mesa, comiendo a medias conmigo, debe sentarse el mismísimo Sampaoli, porque gracias a que ha dejado de ser como era, hoy tenemos el Sevilla que (parece) que tenemos. En el campo contrario, cuando proceda; y en el propio, sin abandonarse; y los defensas, defensas; y el centro del campo, bien armado. Sin locuras, sin experimentos de suicida. Como debe ser. “El barco sobre la mar / y el caballo en la montaña.” Y qué ricas están las papas, míster.

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión