Emery, en el Getafe-Sevilla (Foto: EFE)
Emery, en el Getafe-Sevilla (Foto: EFE)

Crédito

El sábado en Getafe, cuando vi la alineación en la pizarra, me eché a temblar
Por  9:24 h.

En mi círculo de sevillistas sólo había uno que lo defendía por encima de cualquier circunstancia, y cuando algunos salíamos como fieras tras ver el partidito que el míster había planteado, él, el único creyente, salía con argumentos que, lo confieso, a veces consiguieron que me guardara la dentellada. Mi cabreo, mi tristeza, mi mala leche aguardaba a que este amigo llamara y me diera sus razones –las únicas, repito- para que el tigre guardara sus garras. Pero ya no le queda a usted, míster, ni ese amigo que lleva defendiéndolo más tiempo que lleva usted aquí. La frase no tuve que forzarla, porque el amigo me llamó, desesperado, como estábamos los demás: “Sabes que he aguantado mucho y he buscado argumentos para defenderlo, pero ya al míster se le ha terminado mi crédito (aunque a él le dé igual), ya no me vale nada de lo que haga, porque son ya muchos partidos demostrándome que es mucha casualidad que esto sea una racha. Y después del partidito en Getafe…”

 

Pero mi amigo no para ahí, y hace bien. Mi amigo habla del míster y cuando acaba con éste mira a los que salen por la boca del vestuario: “Y lo que te digo del míster te lo digo de algunos jugadores que no pueden tener más mandanga, y no un caso aislado, que la mandanga está en todas las líneas, en la defensa, en el centro del campo, en la delantera y hasta en el banquillo.” El sábado, cuando vi la alineación en la pizarra, me eché a temblar y, como si de un cartel de toros se tratara, más que de un partido de fútbol, me puse a tararear “Francisco Alegre”: “En los carteles he visto un nombre / que no lo quiero mirar…” Bueno, no uno; mejor, varios. El míster no se entera, se le van los trenes y, aunque al final salgan los números –“parece una contradicción, pero falla en el día a día y al final le salen los números”, me decía el amigo del crédito-, dan ganas de decir: “Sí, nos hemos hartado, pero no nos ha gustado la comida.” No se entera, no acierta, me va a matar y va a volver locos a algunos futbolistas, a unos porque se empeña en demostrarles que no valen, aunque valgan mucho, y a otros porque sin valer un duro se empeña en hacerles ver que son unos fenómenos. Lo único cierto es que estamos en marzo y el equipo no ha ganado ni un partido fuera. ¿Más crédito, dice usted? Ande, ande…

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión